UNIDAD BASICA «LA TERMINAL»: DOMINGUEZ YELPO Y LA COMPRA DE VOTOS

Cuando los necochenses nos preguntamos por qué tenemos una Terminal de Omnibus deficiente y congelada en el tiempo, algunas respuestas las podemos encontrar en la excesiva permisividad de autoridades y ciudadanos. Una concesión municipal no puede convertirse en el bunker de campaña de un partido político para la compra de votos.

El clientelismo político y la compra de votos es una práctica moralmente reprochable por la sociedad. Pero el asunto es más grave aún, ya que está tipificado como delito de acción pública.

En las imágenes publicadas días pasados, se puede advertir locales tapiados por fuera pero repletos de mercadería por dentro. Según testimonios, esa mercadería (bolsas de alimentos y vestimentas) se distribuiría en tres vehículos particulares (unhacia algunos barrios más humildes de Necochea y, sobretodo, Quequén. La información fue rápidamente rechazada por algunos medios de comunicación adictos al macrismo, quienes habrían consultado a … los involucrados en lugar de investigar la cuestión de fondo: el clientelismo político y la compra de votos.

Pero las imágenes hablan por si solas. La mercadería está en la Terminal de Omnibus, dentro de oficinas cedidas al diputado provincial Martín Domínguez Yelpo, líder de la UTA. De la operatoria participarían también «punteros» barriales referenciados en diferentes gremios afines al macrismo (UATRE, UTA, transportistas) que ya habrían sellado su alianza con el candidato a intendente de Juntos Por El Cambio, Arturo Rojas.

 

El uso de los pobres

El clientelismo necesita de la pobreza. Requiere la pasividad, la abulia y la inferiorización del pobre, al que años de penuria han quitado energías para reaccionar activa, altiva, productiva o creativamente. Se afecta sensiblemente la libertad de las personas, ya que es una coacción al ciudadano elector para impedirle que libremente elija el o los candidatos u opciones propuesta.

Un proyecto de reforma del Código Electoral nacional propuesto por el actual gobierno nacional en 2018 anunciaba que se dispondrán “de uno a tres años de prisión e inhabilitación de seis meses a diez años para elegir y ser elegido en cargos públicos nacionales para los funcionarios estatales que destinen fondos públicos a apoyar o perjudicar a un candidato, que coaccionen o amenacen a empleados para que participen en actos de campaña y que condicionen la prestación de servicios a su cargo a la adhesión política”.

Teléfono para los concejales

La práctica de clientelismo y compra de votos es reprochable. Pero si esta actividad es realizada desde un predio del estado municipal, concesionado hace años a la Cooperativa 25 de Mayo, estamos frente a otro problema.

Al respecto, no se escucharon voces desde el recinto del legislativo local. Esta vez, la irregularidad parece que pasa de largo, ningún bloque de concejales se dio por enterado y no se sabe que se hayan presentado pedidos de informes al respecto. ¿Por qué? ¿Porque la actividad clientelar la desarrolla la fuerza política de Arturo Rojas y Martín Domínguez Yelpo? La respuesta quedará para el análisis del lector.

 

Teléfono para la Fiscalía

Otro argumenteo que se escuchó a la hora de justificar el acopio de mercadería en la Terminal de Omnibus, es que se trataba de artículos comprados por particulares vía Mercado Libre y despachados desde otros destinos hacia nuestra ciudad.

Hete aquí que las imágenes muestran entonces algo aún peor para los usuarios y concesionarios de los servicios de encomiendas: la mercadería está fuera de sus cajas de embalaje, es decir las cajas evidentemente fueron abiertas, violadas en sus precintos.

Esto afecta enormemente la actividad de despacho de encomiendas. ¿Quién va a seguir utilizando este método de envíos si sus paquetes son violentados por los empleados del transporte?

 

Teléfono para el Municipio

Otra de las variantes que se mencionó es que se trataba de un stock de mercadería que se comercializa al por menor.

Otro error argumental fatal: en la Terminal de Omnibus no existe ningún comercio con habilitación municipal para la venta de artículos de almacén, así como tampoco vestimenta. Es más, esos rubros no están contemplados en los pliegos originales de la concesión municipal.

PARA ESTO ERA: UNA CONCESION MUNICIPAL CONVERTIDA EN UNIDAD BASICA PARA REPARTIR MERCADERIA

Una concesión floja de papeles

Esta concesión municipal otorgada en su momento a la Cooperativa 25 de Mayo ya cumplió su ciclo. Subsisten los mismos concesionarios por sucesivas prórrogas que se le fueron otorgando con el objetivo de no dejar sin trabajo a quienes allí laboran.

Se sabe que la «Cooperativa 25 de Mayo» no cuenta con los requisitos como empresas social que demanda el INAES, organismo estatal del ámbito de la Nación que supervisa a cooperativas y mutuales.

Hace años que esta «Cooperativa» no presenta balances ni demás documentación ante el municipio, ni tampoco la AFIP y el mencionado INAES. Es decir, la Cooperativa trabaja «en negro»: cobra en negro, paga en negro y, lo que es peor, brinda un servicio deficiente.

Es un lindo negocio: el concesionario de la Terminal de Omnibus se compromete a prestar un servicio eficiente y eficaz a los usuarios de transporte; a cambio, se le permite el cobro de una renta por el uso de los andenes y oficinas a las empresas de transporte automotor, además de locales comerciales.

Se estima que se debería recaudar más de 2 millones de pesos mensuales por las mencionadas rentas, pero al no contar con documentación fehaciente y registrada, los números serían sensiblemente menores y por debajo de la mesa.

 

Aparece la UTA

En este escenario de descontrol y confuso, se metió el sindicalista y diputado provincial Martín Domínguez Yelpo (líder de la UTA, el gremio de los choferes de ómnibus) junto a sus muchachos y la Terminal se convirtió en territorio propio para cualquier tipo de tropelías, algunas de ellas hasta con uso de la violencia física.

Es que el actual legislador, candidato del PRO en la lista de Juntos por el Cambio, los votos no le alcanzan para renovar su mandato. Así se entienden las actitudes desesperadas como las que se mencionan en este artículo.

 

Alfredo Barros / LANUEVACOMUNA.COM

 

 

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