EL GOBIERNO DE MACRI SE SOSTIENE ENTRE DUDAS E INCERTIDUMBRES

La vida sin Macri

 

El futuro, la palabra que Mauricio Macri reventó de tanto usar, es una nebulosa. Después de la derrota violenta de las PASO, la alianza Cambiemos entró en una crisis indisimulable y está unida con alfileres detrás de un objetivo único: la elección del 27 de octubre. Después de ese día, nadie arriesga ni sabe qué será de la familia que se unió en el espantó al kirchnerismo durante cuatro largos años. Hasta los comicios, el Presidente tiene el apoyo irrestricto de Elisa Carrió y Miguel Ángel Pichetto, más el acompañamiento crítico de la conducción de la UCR. Pero genera dudas enormes en las segundas líneas y arriesga como nunca la relación con Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal.

Los rumores de cambios en el gabinete no hacen más que dejar expuestas, una vez más, las dudas sobre la fortaleza política de un ensayo de gobierno que convirtió la inestabilidad, la recesión y la inflación en sinónimos de su gestión. Los leales al sobreviviente Marcos Peña persisten en el fundamentalismo de la “línea discursiva para aguantar” y ven el vaso medio lleno hasta en el fondo del mar. Comparada con la furia de lunes, martes y miércoles, la relativa calma en los mercados alcanza en los adictos al optimismo para hacer renacer la esperanza.

10 A 0. Sin posibilidad de abandonar el barco, un ala intermedia afirma que hay un espíritu de “no bajar los brazos” y sostiene que la única campaña electoral que puede hacer Macri es dedicarse a la gestión y volver a controlar el dólar. Una manera de empezar por enésima vez desde cero, cuando ya casi no queda tiempo.

Los decepcionados en el PRO casi no hablan pero también existen y son letales: “Estamos perdiendo 10 a 0 y falta 1 minuto para terminar el partido”, dicen. Son los que piensan que los Defensores del Cambio de Peña están peleando por salvarse del descenso: ven todo desde el ángulo opuesto al del primer piso de Balcarce 50. Afirman que la baja del riesgo país y el dólar, en el cierre de la semana, es en realidad contraproducente para la lógica de un Presidente y un jefe de Gabinete que se empecinan en el error. “Enseguida se empiezan a creer que las cosas van mejorando y que están recuperando votos. La diferencia negativa en octubre va a ser mayor”, anuncian.

Lo único que amalgama a la alianza es la elección presidencial. “Mientras estemos con la mirada puesta en octubre, cualquier diferencia se va a disimular y va a quedar en segundo plano. Nadie come vidrio. Ahora, qué podría pasar con la coalición en caso de perder, eso nadie lo sabe y no tiene sentido hablarlo ahora”, admiten desde la cúpula de la UCR.

JUNTOS POR EL MILAGRO. Como se vio en el encuentro del CCK, Macri, Pichetto, Carrió aprietan los dientes, venden una hazaña posible y fugan hacia adelante. Ya el candidato a vicepresidente de Juntos por el Cambio pregona con que el voto útil va a beneficiar al oficialismo en las generales. Como si no hubiera riesgo de que se dé, al revés, un crecimiento de Roberto Lavagna en detrimento de Macri. Tras una semana de espanto, en el macrismo vuelven a pensar en que es posible la remontada histórica, con una épica que se contagian entre los convencidos, pero no se respira en la calle, en medio del espiral inflacionario y la caída de los ingresos.

La negociación con Alberto Fernández quedó en manos de Rogelio Frigerio, uno de los pocos que tiene puentes con el búnker del Frente de Todos y sigue actuando de bombero en una administración que vive en emergencia. La comandancia de la UCR considera que el lunes post PASO se tocó fondo y desde entonces se hizo lo posible por encarrilar, una vez más, el gobierno.

Después de la cena entre radicales en Buenos Aires, Alfredo Cornejo habló con el Presidente y volvió a su provincia conforme. El gobernador de Mendoza sacó 39 puntos como candidato a diputado y, pese a la derrota de Macri, quedó muy cerca del Frente de Todos y ahora esperan que el voto castigo a la Casa Rosada no impacte en las elecciones provinciales el 29 de setiembre.

Cornejo, Gerardo Morales, Mario Negri y Luis Naidenoff se anotan tres movimientos que hizo Macri, después del mensaje inicial de culpar a los votantes de la oposición: el cambio de discurso del candidato oficialista, el paquete de medidas económicas en busca de reconquistar a la clase media y el contacto con Fernández. En la intimidad, defienden la idea de aportarle al Gobierno la cuota de rosca que Emilio Monzó reivindica y el núcleo duro del PRO desprecia. “Macri no puede ser puente de la política con nadie. Ni siquiera lo fue con Pichetto. Pichetto le llegó servido en bandeja. Los puentes lo tiene que construir los hombres de la política, ni Macri ni (Jaime) Durán Barba ni ninguno de esos”, le dijo a Letra P un miembro destacado de la alianza.

El Gobierno festeja que Fernández se haya involucrado para dar certezas a los mercados. Con los antecedentes traumáticos de los finales de Raúl Alfonsín y Fernando De la Rúa, los radicales creen que el peronismo opositor no tiene margen para tomar distancia de Macri y sólo puede aparece como garante asociado a la gobernabilidad. Eso ayuda al corto plazo de un Presidente que no hace pie pero, ¿le puede devolver algún voto?

VIAJE A LA OPOSICIÓN. Después del 27 de octubre, nadie sabe qué pasará con una alianza que se unió contra el kirchnerismo y gobernó a los tumbos bajo la orientación del núcleo duro de Macri. Aunque la intención es no pensar en la derrota y sus consecuencias, una reconfiguración del arco todavía oficialista está a la vuelta de la esquina. Líder silencioso de un ala crítica que quedó subordinada siempre al optimismo amarillo, el objetivo prioritario de Rodríguez Larreta y su círculo de afinidad es asegurar el triunfo en la Ciudad de Buenos Aires y hacer lo imposible por evitar el balotaje. La caída de Macri también pega en la zona franca del PRO y puede arrastrar al jefe de Gobierno si se profundiza de cara a octubre. Se verá si se da el escenario de remontada que la Casa Rosada promociona antes de salir de terapia intensiva o, si en cambio, crecen Lavagna y las demás opciones antiperonistas como la de José Luis Espert y Juan José Gómez Centurión.

Expulsado al margen por el “vamos bien” amarillo, Monzó es el sobreviviente que propuso otra lógica, fue eyectado de la campaña y salió indemne de la catástrofe electoral. Sus próximos pasos pueden alumbrar un camino, aunque en el ex Cambiemos ya lo ven de regreso al panperonismo vía Sergio Massa y Alberto Fernández. Con Vidal condenada a pelear con el peronismo unido en una provincia que padece como pocas el impacto de la crisis y los intendentes bonaerenses en el plan sálvese quien pueda, Larreta es el único accionista del PRO que aparece con chances de evitar la debacle. En torno a él, podría reconstruirse la fuerza de un antikirchnerismo que retorne a la oposición sin la jefatura de Macri y Peña, los culpables de todo.

El alcalde armó un frente de lo más amplio en la Ciudad, con Martín Lousteau y la Coalición Cívica, pero además tiene buena relación con el radicalismo. Si es reelecto, tal vez pueda retener a una UCR que empieza a recalcular sobre el saldo de su alianza con el Presidente. La eventual jefatura de un Larreta opositor no disgustaría en lo más mínimo en el Frente de Todos. Lo ven como un político hábil y con una capacidad de trabajo que Macri no conoce, pero como un candidato sin carisma, fácil de doblegar en elecciones nacionales. El gesto de amabilidad de Horacio con Cristina Fernández Kirchner en Aeroparque, hace tres meses, puede resultar el antecedente de una convivencia posible.

El intendente porteño cuenta a Massa entre sus más íntimas amistades y le sobran puentes con Fernández. De histórico lazo con el presidente virtual, el sindicalista y empresario de medios Víctor Santa María exhibe infinidad de coincidencias con Rodríguez Larreta, lo mismo que Juan Manuel Olmos, un asesor fundamental para la campaña de Fernández. Sin Macri, todo resultaría más fácil para ellos.

LETRA P

PUBLICADO EN LANUEVACOMUNA.COM

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