LA OLLA A PRESION DEL DOLAR, A PUNTO DE ESTALLAR

La olla a presión del dólar, a punto de estallar

En este sentido, cobra relevancia la cuestión del verdadero poder de fuego que tiene el Banco Central para hacer frente a una corrida. Las Reservas Brutas del BCRA vienen siendo abastecidas trimestre a trimestre por los dólares del Fondo Monetario.

Sin embargo, cada desembolso termina agotándose antes de la llegada del próximo, lo cual se ve reflejado en las subidas (cuando ingresa el préstamo) y bajadas (cuando se interviene en el mercado de cambios o se le presta al Tesoro para pagar deuda) del monto de las Reservas Brutas. Es decir, gracias al FMI el BCRA estabiliza el monto de Reservas que al 4 de agosto están en torno a los USD 67 mil millones.

No obstante, se entiende que estas no son el “poder de fuego” real o de mediano plazo que se dispone para enfrentar una corrida cambiaria diferenciando las reservas que el Banco Central compró en el mercado de cambios y aquellas que responden a préstamos tanto del sector privado como de organismos internacionales. Con lo cual habría que descontar los depósitos en dólares en el sistema financiero que forman parte del encaje bancario y se computan como reservas (unos USD 15.800 millones), el swap de monedas con China (USD 18.900 millones), los préstamos de corto plazo del Banco Internacional de Basilea (USD 2.500 millones), los desembolsos del FMI con destino específico para “fortalecer las reservas internacionales” (USD 7.500 millones) y “para pagar deuda” que con el último desembolso suman (USD 5.750 millones), más otros préstamos (USD 500 millones). Con esto llegamos a un cómputo de Reservas Netas por USD 16.550 millones.

Actualmente el BCRA está subastando USD 60 millones diarios de los USD 9.600 millones totales que tiene habilitado por parte del FMI. Hasta el momento lleva subastados poco menos de USD 4.500 millones desde abril pero las Reservas Brutas (descontando los préstamos del FMI han caído desde entonces en casi USD 18.000 millones, lo que significa que se utilizaron USD 13.500 millones para otros fines distintos de las ventas de dólares en el mercado de cambios, principalmente para el pago de los vencimientos de la deuda.

Esto pone en tela de juicio la fragilidad del actual nivel de Reservas Internacionales para hacer frente a una probable corrida en los meses que quedan del año. El cierre de los mercados voluntarios internacionales de crédito implica que el pago de los vencimientos de capital e intereses deba afrontarse con los dólares del FMI. Con lo cual, se llega a la cuenta de que la estabilidad del tipo de cambio depende única y exclusivamente de la voluntad política del Fondo Monetario, quien hoy regula las maniobras que lleva adelante tanto el Ministerio de Hacienda como el Banco Central.

Mientras el BCRA ofrece la tasa de interés más atractiva del mundo. De esta forma, seca la plaza de pesos. El sector financiero no le presta a la actividad productiva y con los fondos de sus depositantes compra títulos del Banco Central para obtener ganancias extraordinarias. Aquí aparece la necesidad de bajar la tasa de interés para reactivar la economía doméstica. La autoridad monetaria vuelve en las últimas semanas a subir la tasa de interés 3 puntos porcentuales hasta el 62%. La mayor inestabilidad cambiaria obligó al BCRA a detener la baja de tasas que había iniciado en abril cuando la misma superaba el 70%. El alza de la tasa va a contramano del ciclo económico mundial. Si bien afecta la devaluación del Yuan, la FED el pasado 31 de julio bajó 25 puntos su tasa de referencia por primera vez en una década. Lo propio hizo el Banco Central de Brasil desde el 6,5% hasta el 6%, lo que significa un mínimo histórico para la institución. De la misma forma, el Banco Central Europeo analiza bajar las tasas a menos de cero. Otros bancos centrales han bajado también sus tasas en línea con la FED como los de la India, Tailandia y Nueva Zelanda. Antes que la FED ya lo había hecho el Banco de Rusia. Con lo cual, el BCRA va en contra del ciclo mundial producto de su propia inestabilidad e incertidumbre financiera.

El debate acerca de cómo frenar la caída de la economía y recuperar el crecimiento, volvió al centro de la escena en las últimas semanas. Está más que claro que ante un desmadre cambiario no habría tasa que alcance para contener el desarme de posiciones en pesos. Asimismo, la acumulación de Leliqs genera un aumento en la deuda del BCRA que puede convertirse en emisión monetaria. Estas Letras ya representan más del 80% de la base monetaria y más del 40% de las reservas brutas. Con lo cual si al cálculo de reservas netas se le resta la masa de las Leliqs se cae en la cuenta de que el poder de fuego del BCRA es cada vez más limitado. Sin dudas, tapar una olla a presión es una tarea cada vez más compleja, en un contexto de vulnerabilidad notoria de una economía que destruyó todos sus fundamentos estructurales.

AMBITO

PUBLICADO EN LANUEVACOMUNA.COM

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