FRENTE DE TODOS Y JUNTOS POR EL CAMBIO, AMBOS CREEN QUE GANAN

¿Por qué los dos creen que ganan?

 

 

En público y en privado, los equipos de campaña de Juntos por el Cambio y del Frente de Todos aseguran lo mismo: que, según los números que tienen para pronosticar las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias del domingo, ganarán la elección. Los dos espacios se muestran confiados y dicen tener proyecciones de voto que validan esa confianza. ¿Alguno miente o alguno se equivoca? ¿En qué datos y análisis basan sus esperanzas?

El Gobierno dice tener números que dan al binomio Mauricio Macri-Miguel Pichetto, en el peor escenario, dos puntos nacionales abajo de la fórmula opositora y, en el mejor, un punto arriba. Este último resultado sería un batacazo electoral, pues la mayoría de las encuestas que difundieron públicamente los medios de comunicación y los partidos políticos muestran a Alberto Fernández con mayor intención de voto que la del Presidente. Un envión anímico de ese tipo podría catapultar a Juntos por el Cambio a reelegir en octubre sin necesidad de llegar al balotaje. Sin embargo, aún con el optimismo de los números que dice tener, el Gobierno sigue apostando a una reelección en segunda vuelta.

En términos cualitativos, cerca del jefe de Gabinete y responsable de la campaña, Marcos Peña, creen que el presidente Macri tiene mejores chances que el candidato del Frente de Todos porque evalúan que Alberto Fernández hizo una campaña «muy desordenada» y que «es un mal candidato que no empatiza con la gente». Además, ven que en el armado opositor no hubo cohesión. Destacan, también, la segmentación de los mensajes que aplicó en su estrategia electoral el frente oficialista. «Ellos tienen dos spots abiertos girando. Nosotros, 430 segmentados por audiencia», dicen. El presidente Macri ya envió audios de Whatsapp a más de mil personas.

En el análisis territorial, la apuesta vuelve a ser por Córdoba y por la blindada Ciudad de Buenos Aires. Aunque el Gobierno no quiere agitar números de la provincia para no generar expectativas que luego se vean truncas, su apuesta es superar el 50% de los votos mediterráneos. Es decir, replicar el 53% de la primera vuelta de 2015. La contracara de ese resultado es la mejoría que, reconocen, Alberto Fernández logra respecto de aquella elección de Daniel Scioli. El peronismo podría pasar de los 19 puntos que consiguió el ex gobernador bonaerense a unos 30 puntos provinciales. Al achicar la diferencia, el candidato del Frente de Todos conseguiría un diputado nacional más por Córdoba y, además, que la provincia no pese tanto en el resultado nacional.

Si se plasma ese escenario, la incógnita será entonces el resultado en Santa Fe. Con tantas lecturas como fuerzas políticas hay en disputa en la provincia, la incógnita santafesina podría terminar definiendo al ganador nacional. Cerca de Peña aseguran que Macri ganará las PASO santafesinas. En el Frente de Todos, en cambio, auguran un resultado muy favorable a Alberto Fernández, y hay incluso quienes hablan de una diferencia de diez puntos a su favor, con mucha importancia de la adhesión que cosecha el candidato en Rosario, principal distrito electoral santafesino. Mirando la batalla polarizada casi desde afuera, el socialismo, que perdió la elección provincial y que en la nacional apoya a Roberto Lavagna (aunque con algunas disidencias internas por sectores que prefieren a Alberto Fernández), observa que Rosario se volcará en favor del Frente de Todos y que en el interior provincial la elección será más pareja. En el resultado final, estiman, gana ex jefe de gabinete de Néstor Kirchner.

¿Por qué los dos creen que ganan?
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En público y en privado, los equipos de campaña de Juntos por el Cambio y del Frente de Todos aseguran lo mismo: que, según los números que tienen para pronosticar las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias del domingo, ganarán la elección. Los dos espacios se muestran confiados y dicen tener proyecciones de voto que validan esa confianza. ¿Alguno miente o alguno se equivoca? ¿En qué datos y análisis basan sus esperanzas?

El Gobierno dice tener números que dan al binomio Mauricio Macri-Miguel Pichetto, en el peor escenario, dos puntos nacionales abajo de la fórmula opositora y, en el mejor, un punto arriba. Este último resultado sería un batacazo electoral, pues la mayoría de las encuestas que difundieron públicamente los medios de comunicación y los partidos políticos muestran a Alberto Fernández con mayor intención de voto que la del Presidente. Un envión anímico de ese tipo podría catapultar a Juntos por el Cambio a reelegir en octubre sin necesidad de llegar al balotaje. Sin embargo, aún con el optimismo de los números que dice tener, el Gobierno sigue apostando a una reelección en segunda vuelta.

En términos cualitativos, cerca del jefe de Gabinete y responsable de la campaña, Marcos Peña, creen que el presidente Macri tiene mejores chances que el candidato del Frente de Todos porque evalúan que Alberto Fernández hizo una campaña «muy desordenada» y que «es un mal candidato que no empatiza con la gente». Además, ven que en el armado opositor no hubo cohesión. Destacan, también, la segmentación de los mensajes que aplicó en su estrategia electoral el frente oficialista. «Ellos tienen dos spots abiertos girando. Nosotros, 430 segmentados por audiencia», dicen. El presidente Macri ya envió audios de Whatsapp a más de mil personas.

En el análisis territorial, la apuesta vuelve a ser por Córdoba y por la blindada Ciudad de Buenos Aires. Aunque el Gobierno no quiere agitar números de la provincia para no generar expectativas que luego se vean truncas, su apuesta es superar el 50% de los votos mediterráneos. Es decir, replicar el 53% de la primera vuelta de 2015. La contracara de ese resultado es la mejoría que, reconocen, Alberto Fernández logra respecto de aquella elección de Daniel Scioli. El peronismo podría pasar de los 19 puntos que consiguió el ex gobernador bonaerense a unos 30 puntos provinciales. Al achicar la diferencia, el candidato del Frente de Todos conseguiría un diputado nacional más por Córdoba y, además, que la provincia no pese tanto en el resultado nacional.

Si se plasma ese escenario, la incógnita será entonces el resultado en Santa Fe. Con tantas lecturas como fuerzas políticas hay en disputa en la provincia, la incógnita santafesina podría terminar definiendo al ganador nacional. Cerca de Peña aseguran que Macri ganará las PASO santafesinas. En el Frente de Todos, en cambio, auguran un resultado muy favorable a Alberto Fernández, y hay incluso quienes hablan de una diferencia de diez puntos a su favor, con mucha importancia de la adhesión que cosecha el candidato en Rosario, principal distrito electoral santafesino. Mirando la batalla polarizada casi desde afuera, el socialismo, que perdió la elección provincial y que en la nacional apoya a Roberto Lavagna (aunque con algunas disidencias internas por sectores que prefieren a Alberto Fernández), observa que Rosario se volcará en favor del Frente de Todos y que en el interior provincial la elección será más pareja. En el resultado final, estiman, gana ex jefe de gabinete de Néstor Kirchner.

Ese es uno de los datos que envalentona al Frente de Todos, adonde el primer candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, Sergio Massa, es uno de los que más optimistas se muestra. Además de la mejora del 50% en Córdoba respecto de 2015 y de los buenos pronósticos en Santa Fe, el peronismo apuesta todo al resultado que consiga la boleta de Axel Kicillof en la provincia que representa 37 puntos nacionales.

Medido sin el arrastre de la boleta presidencial (o, en el caso de la provincia de Buenos Aires, el arrastre de la boleta vicepresidencial), Kicillof venía peleando desde atrás frente a María Eugenia Vidal. Sin embargo, esta semana recibió una encuesta que avivó las esperanzas puestas en su candidatura: por primera vez, medido uno contra uno, aventaja en un punto a la gobernadora, cuentan en su equipo de campaña.

En el Frente de Todos creen que esa novedad, sumada al peso de Cristina Fernández en la boleta, podría generar en la provincia que más pesa en el padrón electoral una diferencia lo suficientemente determinante como para ganar la elección y soñar con un triunfo también en octubre.

Ese es uno de los datos que envalentona al Frente de Todos, adonde el primer candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, Sergio Massa, es uno de los que más optimistas se muestra. Además de la mejora del 50% en Córdoba respecto de 2015 y de los buenos pronósticos en Santa Fe, el peronismo apuesta todo al resultado que consiga la boleta de Axel Kicillof en la provincia que representa 37 puntos nacionales.

Medido sin el arrastre de la boleta presidencial (o, en el caso de la provincia de Buenos Aires, el arrastre de la boleta vicepresidencial), Kicillof venía peleando desde atrás frente a María Eugenia Vidal. Sin embargo, esta semana recibió una encuesta que avivó las esperanzas puestas en su candidatura: por primera vez, medido uno contra uno, aventaja en un punto a la gobernadora, cuentan en su equipo de campaña.

En el Frente de Todos creen que esa novedad, sumada al peso de Cristina Fernández en la boleta, podría generar en la provincia que más pesa en el padrón electoral una diferencia lo suficientemente determinante como para ganar la elección y soñar con un triunfo también en octubre.

CENITAL

PUBLICADO EN LANUEVACOMUNA.COM

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