«TENGO QUE HACERLO MIERDA A PORCARO»: UN OPERATIVO DE EXTORSION AL MAS ALTO NIVEL

¿Cómo aparece Porcaro en el turbio horizonte de D’Alessio y la supuesta organización que integraba?

Las declaraciones y elementos de prueba del agente de inteligencia de EEUU y la AFI Marcelo Dalessio dan cuenta de un peligroso entramado mafioso oplítico, judicial y periodístico. La víctima de espionaje ilegal y posible extorsión, el necochense Roberto Porcaro.

Todo cambió en pocos días.  Cuando el empresario marplatense Pedro Etchebest realizó una denuncia por extorsión en el Juzgado de Dolores, no imaginó las increíbles derivaciones del caso que hasta incluye la inocultable mano de la embajada de EEUU y su injerencia en el ámbito local.

La acusación estuvo bien direccionada desde el principio: se aportaron pruebas contundentes de vinculaciones para realizar delitos  entre miembros de servicios de inteligencia nacionales y extranjeros, funcionarios judiciales y periodistas de medios nacionales. Concretamente, se apuntó al mediático agente de la DEA Marcelo D´Alessio, el fiscal Carlos Stornelli, el Juez federal Claudio Bonadío y hasta la ministra Patricia Bullrich. Junto a estos personajes, se agregaron como parte del asunto el periodista de Clarín Daniel Santoro.

Cada actor tenía su rol. La maniobra consistía en espionaje sobre particulares, acusaciones en grandes medios de comunicación, armado de causas y prisión preventiva express. Para zafar, luego del ablande de D´Alessio, las salida era el cobro de altísimas coimas en dólares para lograr la desvinculación en las causas.

La que viene también es una semana clave: el Juez de Dolores Alejo Ramos Padilla ingresará a la Cámara de Diputados de la Nación para exponer la documentación reunida en su investigación que ya es un escándalo nacional cuyas consecuencias son impredecibles.

 

El caso Porcaro

Hasta el hartazgo, los medios del grupo Clarín y otros afines se cansaron de publicar mil y un artículos sobre el necochense Roberto Porcaro.  Episodios que nunca ocurrieron, bienes y empresas que no existen y hasta la suma de 1 millón de dólares que con el tiempo se desvaneció a 400 mil y 70 mil  hasta llegar a la nada misma. No hubo allanamientos, no hubo embargos y los movimientos financieros fueron justificados debidamente.

No curiosamente, algunos personajes se repiten como protagonistas en la superficie de las «denuncias»: el periodista Daniel Santoro y los exconcejales Alberto Esnaola y Gonzalo Diez como fuentes del relato en el plano local. Pero detrás de las «denuncias», había otros sujetos esperando hacer su parte, la extorsión, empezando por el servicial D´Alessio, entre otros. Así lo demuestran las escuchas que por estos días seguramente trascenderán.

Esta misma semana el periódico Tiempo Argentino reveló la existencia de una gavilla de personajes que tenían la intención de extorsionar, entre otros, al empresario y dirigente político local Roberto Porcaro.

 

 

El dirigente kirchnerista Roberto Porcaro, otro objetivo del extorsionador D’Alessio

En una de las comunicaciones con Etchebest, el operador judicial dijo que había hablado con Stornelli de «hacer mierda a un tal Porcaro». Cuáles son las causas en las que está imputado.

Por Néstor Espósito / TIEMPO ARGENTINO
3 de Marzo de 2019
El dirigente kirchnerista de Necochea Roberto Porcaro es la nueva víctima del espionaje ilegal y las maniobras presuntamente extorsivas que –según el juez Alejo Ramos Padilla– realizaba el presunto falso abogado Marcelo D’Alessio, como integrante de una asociación ilícita conformada por agentes de inteligencia y funcionarios judiciales. Así se desprende de la documentación que surge de los teléfonos, las computadoras, los WhatsApp y las escuchas telefónicas con que cuenta la causa, que ya va camino a las 2000 páginas y una tonelada de documentación distribuida en varios anexos.

Porcaro fue uno de los artífices de la agrupación «Compromiso K». Afronta una causa en el juzgado federal de Necochea por supuestas irregularidades en la adjudicación de un sector del puerto de Quequén a una empresa local. Pero además, en diciembre de 2017, cuando la Cámara Federal porteña confirmó el procesamiento de Cristina Fernández de Kirchner en la causa por la firma del Memorándum con Irán, los jueces Martín Irurzun y Eduardo Farah ordenaron investigar «la irrupción a días de la firma del pacto, de Roberto Porcaro –quien es mencionado como un operador directo de Cristina Fernández de Kirchner– reuniéndose con los representantes de personas de nacionalidad iraní prófugas».

La resolución ordenaba determinar «qué tipo de papel tuvieron en los eventos Roberto Porcaro –señalado en las escuchas como alguien que se reunió directamente o a través de intermediarios con los representantes de autoridades de Irán, justo en épocas muy cercanas a la firma del pacto, ejerciendo como un operador de Cristina Fernández de Kirchner».

La expresidenta y otros imputados en esa causa ya están camino a juicio oral y público ante el Tribunal Oral Federal número ocho, en fecha aún no determinada. Pero ese remanente de investigación que incluye a Porcaro está en manos del juez federal Claudio Bonadio.

 

¿Cómo aparece Porcaro en el turbio horizonte de D’Alessio y la supuesta organización que integraba?

El miércoles 16 de enero de 2019, poco antes de las seis de la tarde, se produjo una comunicación entre D’Alessio y el productor agropecuario Pedro Etchebest, a quien supuestamente estaba «ablandando» para exigirle un pago ilegal a cambio de evitar que apareciera en la causa de las fotocopias de los cuadernos. D’Alessio le refirió en esa conversación que estuvo con el fiscal Carlos Stornelli, le informó que no hablaron de su «tema» sino de otras cuestiones, entre ellas la de un «peruano» y de «un tipo que está viniendo a la Argentina que dice que es piloto del United y nos dimos cuenta que es falso… está trayendo merca».

«Imaginate en qué estoy. Ah, y en hacerlo mierda a un tal Porcaro.» Etchebest no reconoció el nombre, o no entendió la alusión, y preguntó: «¿Un qué?»

D’Alessio le respondió: Roberto Porcaro.

 

El dirigente necochense fue involucrado en la causa denominada «la ruta del dinero K» por el fiscal José María Campagnoli, a raíz de un supuesto pago de un millón de dólares a cambio de la adjudicación de un sector del puerto de Quequén. Porcaro niega tal situación, pero el juez federal de Necochea Bernardo Bibel lo citó a indagatoria y debe resolver su situación procesal. El llamado se produjo en diciembre del año pasado; la declaración debía ocurrir en febrero. El diálogo en el que D’Alessio dice que tiene que «hacer mierda» a Porcaro ocurrió el 16 de enero.

El 31 de enero, el diario Clarín publicó una nota titulada «Un informe objeta el aumento patrimonial de un operador K y complica su situación», e identifica a Porcaro como «el creador de Compromiso K y hacedor de Boudou». Y precisa: «Un análisis de la UIF sobre las compras de casas, autos e inversiones de Roberto Porcaro sospecha que podría encubrir operaciones de lavado». El artículo periodístico lleva la firma de Daniel Santoro.

El viernes pasado, el juez Ramos Padilla envió a la bicameral de seguimiento de los servicios de inteligencia un escrito en el que explicó que, de la documentación recolectada en la causa que investiga, surge que D’Alessio tenía en su computadora documentación con membrete de la Agencia Federal de Inteligencia, de la Embajada de los Estados Unidos y del Ministerio de Defensa de Israel. También reportes de inteligencia y contrainteligencia vinculados con causas judiciales como la «mafia de los contenedores», el doble crimen de Unicenter y el triple crimen de General Rodríguez. Que investigó al periodista Alejandro Fantino y a la mediática Natacha Jaitt, quien murió el fin de semana pasado en un salón de eventos en circunstancias aún no esclarecidas. Y que elaboró reportes «sobre la ideología política de periodistas».

No obstante, el enigmático personaje mintió y fanfarroneó vanamente sobre situaciones irreales, con las que –según todo parece indicar– pretendía quebrar la voluntad de Etchebest para sacarle 300 mil dólares, invocando el nombre del fiscal Stornelli. Una de esas mentiras fue decirle que los 9 millones de dólares secuestrados al exfuncionario José López habían sido reemplazados por billetes falsos, y que él estaba ocupándose de esa investigación.

El viernes, el presidente del tribunal oral federal número dos, Adrián Grunberg, concurrió con un secretario letrado y tres expertos en falsificación de moneda al Banco Central y comprobó que esos billetes no son falsos. «

 

 

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