EL CEMENTERIO QUE NO TIENE PAZ


Sigue el deterioro en el Cementerio de Quequén

Cuando los vecinos de la ciudad de Quequén expresan su indignación por sentirse ciudadanos de segunda, despliegan un listado enorme de razones. Ante la falta de una maternidad o sala de partos, se ha escuchado más de una vez la consigna "en Quequén no se puede nacer". Pues bien, tampoco se puede descansar en paz.
Desde hace años se viene reclamando que el cementerio de Quequén sufre el deterioro por falta de adecuado mantenimiento. Las instalaciones se tornan hasta peligrosas para los famliares de los difuntos y para los mismos trabajadores, no respetándose los estándares de seguridad que corresponden.
Incomunicados
Por la ubicación del cementerio, alejado del núcleo urbano y de difícil acceso, hace tiempo ya que debería contar con una línea telefónica para cualquier requerimiento. Fueron inútiles los reclamos hasta ahora ya que el cementerio sigue totalmente incomunicado con el resto de las reparticiones municipales y con la comunidad. Lo mismo ocurre con el sistema administrativo: desorganizado y totalmente fuera de época, desconectado del sistema del municipio. ¿Se sabrá quiénes están sepultados?
Resulta evidente el deterioro del cementerio, no sólo desde lo que tiene que ver con la infraestructura. El caos y la desorganización tiene que ver directamente con las personas responsables de la repartición: cuando falla la cabeza, mucho esfuerzo tienen que hacer los trabajadores para sostener y evitar que se desmorone todo.
Es inevitable que una repartición no funcione como corresponde si el/la funcionario/a a cargo "no está ubicable". O no es el horario, o porque está de licencia, o porque hoy no viene, mañana tampoco, o porque vuelve dentro de diez díaz. Si está, no se la encuentra. Si se la encuentra, no sabe. Si no sabe… "vuelva otro día".
Triste, Quequén observa que no hay respeto para sus antepasados.

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