PESCA EN MAR DEL PLATA EN LA MAS PROFUNDA CRISIS DE LA HISTORIA

«El Puerto sufre una enfermedad terminal»


El presidente de la Cámara de la Industria Pesquera Argentina (CAIPA), Gabriel Quercia, aseguró que la discusión salarial se dará si antes se acciona para sacar a la pesca de “la más profunda crisis de su historia”. “Entendemos que hay que discutir salarios, pero lo real es que hoy estamos muy preocupados con los problemas financieros que tenemos y que no se han visto en ninguna otra crisis que haya atravesado al sector.

 Hoy no hay flujo de entrada de dinero, pero tampoco líneas de crédito o ventas que justifiquen los altos costos de producción que tenemos”, indicó.

Para interpretar la perspectiva empresaria, hay que permitirse, aunque cueste, ponerse en los zapatos de aquellos que (bien o mal) explotan los recursos, que (bien o mal) contratan personal y que (bien o mal) cierran acuerdos productivos inmersos en un contexto que siempre excede los límites nacionales.

La conversación con Gabriel Quercia, presidente de la Cámara de la Industria Pesquera Argentina –CAIPA– se sucedió justamente bajo esa lógica, aunque la intención primera fue conocer la postura con la que el empresariado marplatense analiza enfrentar el legítimo reclamo de recomposición salarial de los distintos gremios que nuclean a trabajadores del puerto.

Si bien Quercia contestó a la pregunta y dijo que dentro del temario que el lunes próximo encontrará reunida a la Comisión Directiva de la CAIPA “posiblemente” esté incorporado el pedido de aumento de la mesa sindical pesquera, el presidente de este conglomerado de firmas confió que la preocupación actual del sector “pasa por otro lado”.

Ese otro lado, según sus palabras, se llama “crisis y acompaña a las empresas asociadas a la Cámara desde hace algún tiempo. Entendemos que hay que discutir salarios, pero lo real es que hoy estamos muy preocupados con los problemas financieros que tenemos y que no se han visto en ninguna otra crisis que haya atravesado al sector. Hoy no hay flujo de entrada de dinero, pero tampoco líneas de crédito o ventas que justifiquen los altos costos de producción que tenemos o que nos permitan invertir para mejorar la situación”, aseguró el dirigente.

Quercia sostuvo que a diferencia de otros momentos complejos que vivió la industria del pescado, esta vez los problemas “se agravan porque se dan fuera y dentro del país”. “Pasa que a nivel nacional hay escasa demanda, altas cargas impositivas y elevados costos de producción. Y en el plano internacional, nos afecta muchísimo la caída de los mercados europeos y estadounidenses, también del brasileño, y la competencia de los productores asiáticos, porque hay una invasión de productos chinos”, comentó el empresario.

Apelando a la terminología médica, el entrevistado se atrevió a formular un diagnóstico: “El puerto sufre de una enfermedad terminal. Que caiga, solo es cuestión de tiempo. Hay empresas que ya desaparecieron y hay muchas otras que si no se las asiste, se caen en poco tiempo. La situación económica es muy delicada”, subrayó.

Al igual que sus pares de la Cámara de Frigoríficos Exportadores, el referente de la CAIPA desestimó los dichos de los sindicalistas que sostienen que el sector no está en crisis y que esas advertencias no son más que nuevos intentos del empresariado para dilatar la discusión salarial: “Hay declaraciones falaces, porque no es real que a más exportación más ganancia. En términos de venta en volumen hubo un 3 por ciento más que el año anterior, pero con costos que subieron un 60 por ciento. Entonces, que se exporte o se venda más no significa que se gane”, razonó.

Por más positivista o reduccionista que suene la siguiente reflexión, para cada problema hay una solución, como para casi todas las enfermedades hay antídotos. Consultado sobre cuáles considera que podrían ser esas medidas tendientes a destrabar la compleja trama de productividad y rentabilidad, señaló: “Ayuda financiera y baja en los derechos de exportación, para volver a hacer rentable al negocio, a partir de que la venta sea superior a los costos”.

Aunque aclaró saber que “no hay soluciones mágicas”, su criterio le indica que “es necesario que las autoridades nacionales gestionen junto al sector líneas de créditos a baja tasa. Es fundamental un shock rápido para que las empresas no se caigan, y luego sí un proceso que nos permita pensar a futuro a la actividad”. En otras palabras, agrego para finalizar: “Que nos dejen flotar, para no ahogarnos; y mañana vemos cómo llegamos hasta la orilla”.

REVISTA NUESTRO PUERTO

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