LA AUTONOMIA UBICA AL MUNDO K A LA DERECHA DEL ESCENARIO

Es hora de una reparación histórica
A ocho años de aquel domingo de 2004 en que se expresó el pueblo de Quequén, el espíritu de los autonomistas está reanimado como nunca. Varias señales han despertado el optimismo. 
A esta altura, la Autonomía es una cuestión de Identidad para los quequenenses. Varias generaciones recogen el reclamo y hoy hay evidencias de que la lucha rinde sus frutos: los continuos contactos con los legisladores de los distintos bloques, los constantes viajes a La Plata, la participación en las actividades públicas, las volanteadas, las marchas, los afiches, los graffitis, las medidas de fuerza, la presencia en los medios… el mensaje de la AUTONOMIA se escucha cada vez más y la creación del NUEVO MUNICIPIO DE QUEQUEN no es una utopía.
Otro dato a tener en cuenta es la reacción de tono agresivo que despierta el mensaje autonomista. 
Desde el vecino municipio de Lobería, por primera vez se están llevando adelante diferentes estrategias de oposición a la devolución de tierras a Quequén. Una de ellas es un petitorio que se está fomentando desde la propia intendencia y que sería presentado ante las autoridades provinciales. Los loberenses saben que la cesión de tierras implica un recorte importante a sus recursos de coparticipación.
En el distrito de Necochea, el Frente Para la Victoria está llevando adelante lo que siempre dijo: no a la autonomia, si a la unificación del núcleo urbano Quequén-Necochea. En este sentido, se lleva adelante una receta conocida: se alienta la creación de una agrupación política-social encabezada por dirigentes quequenenses afines y con objetivos claramente reaccionarios a los autonomistas.
Otro signo a tener en cuenta es el episodio (desagradable por cierto) ocurrido en el acto por el Día de la Memoria el pasado 24 de marzo en Necochea. Los grupos kirchneristas que agredieron a los quequenenses no hicieron más que poner en acto su incapacidad de comprensión de lo que significa este movimiento social, político y cultural. Lo mismo ocurrió y ocurre con otros movimientos sociales en todo el país: las protestas de los obreros de Kraft, los pueblos movilizados en contra la megaminería como en Famatina y los reclamos de sectores de trabajadores que no son tenidos en cuenta, como los docentes y los estatales. La respuesta frente a lo que no se entiende es la agresión, la ley antiterrorista, el proyecto X.
El autonomismo incomoda porque el reclamo autonomista es un movimiento social a contrapelo del status quo actual y ubica al mundo K a la derecha del escenario. 
La dictadura cometió un atropello en 1979 con el pueblo de Quequén y parece que es hora de remontar aquel hecho con una reparación histórica. 
Alfredo Barros / LaNuevaComuna.com

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