NECOCHEA: EL NUEVO JEFE DEPARTAMENTAL ESTUVO PROCESADO POR LA MUERTE DE SAUL CANESSA EN LOS ´90

GIGLIO, UNO DE LOS ACUSADOS DE MATAR A GOLPES AL JOVEN AJEDRECISTA

El caso podrá estar cerrado o prescripta en los tribunales pero no en la memoria popular y menos en la memoria de la famila de Saúl Canessa. El joven ajedrecista fue asesinado en 1992 en circunstancias que involucraron a varios efectivos policiales. Uno de ellos es el recientemente ascendido Jefe Departamental, Héctor Antonio Giglio, quien merced al testimonio de la madre del joven, Mónica Comaschi, se supo que fue uno de los policías que le propinó una paliza fatal .
Mónica Comaschi recuerda los sucesos de la siguiente manera: "Haciendo memoria: El 2o de junio de 1992 Saúl transitaba camino a casa, cuando fue interceptado por un móvil Policial de la ciudad de Necochea Pcia Bs. As. Lo privaron de su libertad, fue golpeado, torturado¡! HASTA QUE ENTRÓ EN ESTADO DE COMA! . El 23 de junio de 1992 falleció producto de los golpes. Tenia 23 años. EL CASO ESTÁ EN LA CIDH WASHINGTON! ARGENTINA RECIBIÓ LAS OBSERVACIONES Y SIGO ESPERANDO RESPUESTAS". 

La crónica periodística de aquellos años relataba lo siguiente:

Investigarán si una jueza ordenó que maten a un ladrón
Es una jueza penal de Necochea · El pedido de investigación lo hizo otro juez de la misma ciudad · El ladrón es testigo en una causa por la muerte de un joven que estuvo detenido en una comisaría
Una muerte todavía no aclarada
(Necochea. Enviado especial).- Un cuerpo de inspectores de la Suprema Corte de Justicia bonaerense será enviado a Necochea para investigar una denuncia contra una jueza, quien habría ordenado a la policía matar a un ladrón que además es testigo en una causa.
En la Corte se informó que el pedido de inspectores fue realizado por el juez en lo penal de Necochea, Norberto Aued, quien ayer confirmó a Clarín que recibió una denuncia en su juzgado con una carta con detalles de la supuesta orden.
Aued informó a la Corte que recibió una denuncia contra la jueza penal Marta Raggio hecha por Mónica Comaschi, la madre de Saúl Canessa, un joven ajedrecista que murió en 1992 de un derrame cerebral dos días después de haber estado detenido en la comisaría de Necochea durante diez horas.
En la causa por la muerte de Canessa hay cinco policías procesados: el comisario Jorge Omar Berro, el subcomisario Jorge Gerónimo Pereyra, el oficial inspector David Gregorio Posse, el oficial principal Héctor Antonio Giglio y el oficial principal médico Héctor César Pando. Todos están acusados de privación ilegal de la libertad, falsedad ideológica y abandono de persona seguido de muerte.
El expediente pasó primero por el juzgado de Raggio, pero la jueza fue recusada y actualmente está en el juzgado de Aued.
Testigo en peligro
La carta presentada por Comaschi fue escrita por la fiscal María Eugenia Quagliaroli. En el escrito dice que un "viejito" le contó que estaba haciendo un trámite en la comisaría y escuchó en un despacho contiguo a la jueza Raggio hablando con el subcomisario Domingo Lorea.
"Hay que bajarlo. La gente se va a poner contenta. Le imputamos los asaltos. Los bajan y listo", dice en la carta reproduciendo las palabras que el testigo dijo haber escuchado de la jueza.
El testigo no quiso declarar bajo juramento porque dijo que tenía miedo.
Los ladrones mencionados en la carta son Omar Del Rey y dos cómplices de apellidos Benavídez y Lauce.
Del Rey es testigo del caso Canessa porque estaba detenido en la comisaría de Necochea la noche del 20 de junio de 1992, el mismo día que los policías detuvieron al joven.
"Dentro de poco se cumplen tres años que nos conocemos y creo que existe la confianza entre nosotras como para pedirte que una vez que leas esto lo retengas en tu memoria y rompas la nota", dice la carta de Quagliaroli a Comaschi, fechada el 13 de junio de este año.
Más adelante, la fiscal dice que un oficial del juzgado de Raggio, Eduardo Liboreiro, le contó que "a Benavídez y a Del Rey los va a limpiar la policía porque estaban robando".
La fiscal dice que a la mañana siguiente leyó en el diario local sobre un robo en un quiosco de Quequén en el que estaban involucrados Del Rey y Benavídez. "Cómo sabía Liboreiro del robo un día antes. Es evidentemente una trampa para matar a Del Rey, en mi opinión", escribió la fiscal tres días después.
Dos policías que iban en un patrullero intentaron detener a Del Rey, Benavídez y Leuce después del robo, pero los ladrones se anticiparon y lograron escapar.
A las pocas horas del robo, Leuce fue detenido en Necochea. Benavídez fue detenido dos días después en Mar del Plata, luego de asaltar a un remís. Del Rey sigue prófugo.
Ahora la Corte enviará abogados de la oficina de Control Calificado, encargados de investigar denuncias contra jueces bonaerenses.
Los abogados deberán elaborar un dictamen para resolver si existió delito. Si la jueza cometió irregularidades, intervendría la Procuración de la Corte. En ese caso, podría promoverse un jury de enjuiciamiento.

http://edant.clarin.com/diario/1997/07/01/e-04801d.htm

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