DICEN EN LOS PASILLOS… VIDAL, EL RARO CASO DE UN INTENDENTE SIN PARTIDO



¿Adónde va Necochea con esta gestión?

Encabezó la lista de candidatos a concejales del Frente para la Victoria en 2011, acompañando la candidatura de Horacio Tellechea. Pero a nadie se le escapaba que el proyecto de Néstor y Cristina Kirchner no era de su simpatía. Con una confianza en si mismo envidiable, hoy esta pagando las cuentas pendientes de su tránsito por la política en una soledad cada día mayor. 

Si hubo una frase que pasó a la historia en las elecciones de octubre de 2011, fue la dijo el entonces candidato interno del FPV, Jose Luis Vidal: «Tellechea es un muñequito de torta» haciendo referencia a que el candidato oficial era manejado por el dirigente Roberto Porcaro. De esa manera, el sindicalista se diferenciaba drásticamente (o brutalmente) del kirchnerismo «duro». Dicen los que saben que a pesar de haber llegado a un buen arreglo interno y atravesar las primarias y generales victorioso, lo que dijo nunca se olvida.
Pero antes hubo otra movida que lo distanció irremediablemente de otro de los grandes líderes de la política vernácula. Fue luego de la elección de 2009 cuando Gerónimo Venegas y Gastón Guarracino lo bajaron de la lista de candidatos a concejales de la entonces lista de Unión PRO. Vidal se vengó y al poco tiempo se pasaba a las filas de una de las vertientes del kirchnerismo, quizás la menos K: el espacio del intendente de La Plata Pablo Bruera. El salto jamás fue perdonado por Venegas.
Con el radicalismo, Vidal tuvo siempre una muy buena relación. En los ocho años de gestión de Daniel Molina no hubo casi problemas gremiales de importancia con los trabajadores municipales merced a un buen manejo de los conflictos. Pero Vidal es peronista, y eso los radicales no pueden asimilarlo de ninguna manera porque es una cuestión de piel imposible de ocultar.
El hoy intendente tuvo la inteligencia de manejarse durante varios meses con mucho sigilo y un perfil bajísimo, Observador, veía las incongruencias en la administración de Tellechea pero guardó un prudente silencio. Supo desde el primer momento sobre la voluntad de los bloques del peronismo veneguista y del radicalismo.para investigar profundamente los desmanejos del ejecutivo y por eso les tendió la mano en todo lo que pudo
En reuniones reservadísimas, desde varios meses antes Vidal intercambiaba ideas con los más cercanos, entre ellos el empresario Alberto Condenanza. Entre las estrategias, se barajaba la posibilidad de encolumnarse firmemente con Alicia Kirchner por intermedio del bruerismo. Otro de los puentes tendidos llegaban hasta el norte del conurbano bonaerense: Vidal pensó (y piensa aún) en ir detrás del que más mide en las encuestas, el intendente de Tigre Sergio Massa.
Pero una cosa son los planes y otra la realidad, que siempre aparece sazonada con la suerte, en este caso, pésima. A los pocos días de asumir Vidal, La Plata se inundó como nunca en la historia, dejando un tendal de muertos trágicamente y un muerto político más: Pablo Bruera. En el camino, la inundación se llevó puesto al otro camino apuntado, Alicia Kirchner. Después de los abucheos, el kirchenrismo no quiso saber más nada con el bruerismo.
Intentó a la desesperada abrir una posibilidad de vinculación política con el sciolismo o con parte del FPV mediante Hugo Rodríguez, el intendente de Lobería. Pero la jugada les salió carísima: ambos intendentes hoy son catalogados como «enemigos del proyecto nacional», un anatema terrible en la jerga del poder.
La lentitud de Sergio Massa desubica a todo el mundo y hoy hay caras de desesperación aguardando a ver a qué decide jugar. Todo indicaría que Massa llevaría una lista propia pero dentro del paraguas protector del Frente para la Victoria. 
Quizás el intendente interino rece todas las noches para que Massa se cruce a la vereda opositora porque, a pesar de haber expresado públicamente su predisposición para ir a las primarias con el oficialismo, dificilmente el FPV le habilite una lista alternativa a Vidal ¿alguien tiene alguna duda de ello?.
La cuestión es que Porcaro no le atiende el teléfono a Vidal. Venegas le habría cortado una comunicación días pasados con un frase seca: «con traidores no hablo». El sciolismo tiene terror a las represalias y no quiere ni oir de Necochea. Bruera está fuera de juego. Massa todavía navega en la nada. Mientras tanto, los bloques del Partido FE y Unión Cívica Radical van dando por finalizado el período de gracia (y de gracias) y ya se están escuchando las primeras voces críticas que se amplificarán a medida que se acerquen las elecciones de agosto y de octubre.
Hoy por hoy, Vidal no tiene referente político, no tiene legislador a quien acudir, no tiene siquiera concejales, sólo tiene algunos amigos leales en puestos del ejecutivo (con los que se pelea diariamente, hay que decirlo) y nada más. Esta soledad política se paga caro en la gestión: después de los gestos de los primeros días (que cayeron bien), vienen los días de las acciones concretas y hoy el municipio está otra vez inmovilizado y sin saber para donde ir.
Vidal no tiene futuro. Y así, Necochea tampoco.
Alfredo Barros / LANUEVACOMUNA.COM

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