DICEN EN LOS PASILLOS… NECOCHEA Y SUS MAMARRACHOS JURIDICOS QUE SE REPITEN A TRAVES DEL TIEMPO



Ordenanzas Ad Referéndum, la vuelta de un mamarracho jurídico


* El presente es un artículo publicado en el año 2009 en las webs locales de entonces NECOCHEA24  y NUESTROMEDIO.INFO. A pesar del tiempo transcurrido, el texto mantiene su vigencia: en estos días con esta metodología se aprobó nada más ni nada menos que el aumento de transporte público de la ciudad.




Una práctica ilegal, que ha vuelto a utilizarse peligrosamente en la Municipalidad de Necochea

En la pasada década de los 80, a algún iluminado del municipio de Necochea se le ocurrió crear los denominados «ad referéndum», un mecanismo por medio del cual, según las ganas de los protagonistas, firman, a veces los presidentes de los bloques, a veces todos los concejales, un instrumento por medio del cual «autorizan al Intendente a firmar un decreto en tales o cuales condiciones».

Pasado el tiempo, y advertidos los servicios jurídicos del municipio de que los mismo era un verdadero disparate jurídico, se dejaron de utilizar. Lamentablemente en los últimos años, esa práctica deplorable ha vuelto amparada por la ignorancia de sus ejecutores.

Este invento, es una deformación de un instituto que sí existe y que se utilizan en la práctica en muchos municipios e incluso en el Gobierno provincial que es el «Decreto Ad Referéndum». El decreto ad referéndum, es siempre emitido por una autoridad ejecutiva, que por diversas razones, generalmente de práctica administrativa, firma un instrumento, «ad referéndum», es decir, sujeto a aprobación, del cuerpo legislativo a quien corresponde la facultad originaria de otorgarlo. En especial es utilizado en los periodos de receso legislativo.

La fórmula clásica de estos decretos es «El intendente…decreta ad referéndum del Concejo Deliberante..». El invento necochense es exactamente inverso: «los concejales… autorizan a el Intendente a dictar un decreto bajo las siguientes condiciones»

Tal documento es nulo de nulidad absoluta, no genera efectos jurídicos y no puede ser opuesto a terceros. Primero porque el Concejo no puede autorizar al Ejecutivo a realizar una acción que es una facultad indelegable de aquel, como es la de emitir un decreto y segundo, y he aquí lo más grave, porque no puede tener fuerza de ordenanza un documento emitido sin cumplir las formas impuestas por la Constitución de la Provincia y las leyes, es decir, sólo puede haber una ordenanza si la misma fue sancionada siguiendo las formas establecidas en la ley, mediante una sesión debidamente convocada, con quórum suficiente y con las mayorías que legalmente correspondan al asunto.

Todo otro invento es un mamarracho jurídico que puede dar lugar a situaciones aberrantes como la de que algunos concejales, por el hecho de ser presidente de bloques, se arroguen la voluntad del resto y firmen el pretendido ad referéndum, cuando en la realidad otros concejales no manifiesten una voluntad equivalente, en el caso actual, podrían 3 concejales, emitir un ad referéndum contra la opinión de los otros 15. Pero aún cuando firmaran todos, la situación sería la misma, por cuanto no es una ordenanza. Las formas legales, están establecidas de manera que si no se cumplen no hay ni ley ni ordenanza.

Esta práctica ilegal, puede acarrear graves consecuencias para el municipio, toda vez que cualquier autorización, reconocimiento de derechos o modificación de situaciones que requieren ordenanzas y que fueran autorizadas o modificadas por este mecanismo, son nulas e inoponibles a terceros, generando potenciales y peligrosos perjuicios para la Municipalidad, tanto en los actos que realiza por sí como en aquellos que ejecutan terceros por su autorización.

Es deseable, que tan aberrante práctica sea desterrada para siempre del municipio y que en períodos de receso legislativo o en cuestiones de urgencia, se utilice el mecanismo que legalmente corresponde, que es, que el intendente, emita un decreto «ad referéndum» del Concejo Deliberante, cuando se tratare de facultades que la ley otorga en exclusividad a tal cuerpo. Lo inverso no existe.

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