DICEN EN LOS PASILLOS… A MERCED DEL CAPRICHO DE LAS MULTINACIONALES (CORREGIDO)

La crisis ha tornado inútiles a las mesas de diálogo

En estos días el Correo Privado OCA está distribuyendo más de 250 cartas-documento de suspensión hasta fin de enero a los trabajadores de la planta Quequén de la empresa multinacional Cargill.

Se sabe también que se están plegando a las medidas de fuerza los trabajadores de la empresa (también multinacional) Glencore, la ex Oleaginosa Moreno.

El origen del conflicto

El conflicto nació por un reclamo gremial de reivindicaciones laborales, entre ellas sumas salariales adeudadas. El reclamo tomó forma con la conducción del Sindicato de Aceiteros de Necochea-Quequén y se materializó en 4 días de paro en las mencionadas plantas cerealeras, tras lo cual las empresas habrían accedido a algunos de los puntos solicitados.

Pero Cargill y Glencore mantienen una posición irreductible en dos cuestiones importantes: no reconocen la autonomía del gremio y, para empeorar la situación, descontaron los días de paro efectuados.

Las empresas se niegan a conversar las cuestiones gremiales nivel local porque dicen que los acuerdos se firman a nivel nacional, entre los responsables nacionales empresariales y la Federación de Aceiteros. El gremio local se desprendió recientemente de dicha Federación.

La empresa Cargill, según los testimonios recogidos, ha tomado postura en esta división gremial y rechaza la representación del sindicato local: prefiere negociar con los gremialistas de la Federación a nivel nacional ya que con ellos sería mucho más fácil acordar, sobretodo las cuestiones salariales.

Se estima que en el fondo la empresa teme que el Sindicato de Aceiteros de Necochea-Quequén (con personería gremial desde 1961) reclame tarde o temprano su derecho a sentarse en las mesas de las comisiones paritarias (la ley lo ampararía) y sostenga posturas independientes.

Por estos días el conflicto se está agudizando. El titular del Consorcio de Puerto Quequén, el Dr. Martín Caraffo, habría ofrecido (llamativamente) abonar los salarios caídos con fondos del ente portuario. Aún así, las partes no han llegado a un acuerdo porque el tema de fondo no se resuelve.

Desde la delegación local del Ministerio de Trabajo se dictó la conciliación obligatoria, algo que obliga a las partes a retrotraer el conflicto a fojas cero. Sin embargo, las empresas no sólo se niegan a rever su postura sino que, en el caso de Cargill se optó por un arbitrario lock-out patronal: se despacharon más de 150 cartas-documento de «licencia hasta fin de mes», una suspensión lisa y llana del personal.

Al más alto nivel

Se sabe que la grave situación es tratada a los más altos niveles: el gremialista Gerónimo Venegas (a pedido de la CGT local de Mario Lastra) está tomando intervención directa contactándose con las máximas autoridades de la empresa en la Argentina y Latinoamérica.

Asimismo, por estas horas estaría tomando cartas en el asunto la propia Gobernación de la provincia de Buenos Aires, las que podrían intervenir directamente para solucionar el conflicto.

Personajes que embarran la cancha

Los trabajadores se quejaron en el mientras tanto de persecución gremial y de malos tratos por parte de la empresa Cargill, apuntando al gerente Fabián Cicarelli. Se señala que el mencionado tiene modos altivos y groseros hacia el personal durante el conflicto y que nada ayudan a resolverlo. Concretamente se denuncia que hay intensas presiones para que los trabajadores se desafilien del sindicato necochense y hasta se tercerizan algunas actividades en empresas menores con el mismo objetivo de debilitar la representación gremial.

Vale recordar que Cicarelli fue señalado como responsable tiempo atrás de efectuar «arreglos» varios con diferentes sectores privados y gremiales, siendo uno de ellos muy criticado por la comunidad, como lo fue el de la disposición de residuos tóxicos. La cuestión terminó con que los desechos de Cargill eran arrojados en un basural clandestino de Quequén y que provocaron gravísimas heridas a un menor y a un joven que lo salvó de la muerte. Hoy este tema está en tribunales y es de esperar una fuerte sanción para los responsables empresariales.

A merced de la falta de autoridad

La crisis ha tornado inútiles a las mesas de diálogo. Hay dos barcos en rada esperando desde hace días para efectuar su carga de cereales. Hay amenazas constantes de que Cargill se retire de la ciudad dejando sin trabajo a cientos de familias. Respecto de esto último, desde la propia empresa se lanzó el rumor de un posible cierre de la planta de Quequén y posterior apertura de la planta de Rosario.

Todo esto ocurre, claro está, dentro de los límites del partido de Necochea. Sin embargo, las autoridades municipales brillan por su ausencia.

La población, mientras tanto, a merced del capricho de las multinacionales.



Alfredo Barros / LANUEVACOMUNA.COM

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