DICEN EN LOS PASILLOS… POR QUE A CARGILL NO LE CONVIENE IRSE DE QUEQUEN

Cargill es depredadora del capital ajeno, no del propio


Cargill es una gigantesca corporación multinacional con espaldas para soportar el cierre de una planta y el despido de sus trabajadores. Pero pone en riesgo mucho de su capital si tomara semejante medida.

A partir del conflicto del gremio de Aceiteros con Cargill y la amenaza extorsiva de la compañia de cerrar la planta de Quequén, se abrió el debate y replanteo sobre el rol de las empresas y su relación con los trabajadores y la comunidad.

Por estos días desde la misma empresa se lanzaron rumores, aprietes y campañas de prensa con el objetivo de quebrar el frente de conflicto, desvincularlo del resto de la comunidad y sembrar el siempre temido fantasma del desempleo en un distrito castigado como es Necochea.

La poderosa Cargill difícilmente cierre su planta en Quequén. ¿Por qué? porque las empresas de la magnitud de Cargill suelen ser depredadoras de la naturaleza o del capital ajeno, pero nunca de su propio capital.



Para saber un poco más de la empresa

Cargill es una corporación multinacional privada, con base en Minnesota, en los Estados Unidos. Hoy Cargill Incorporated es la primera empresa de capitales privados en la lista de Forbes con 130.500 empleados en el mundo, negocios en 66 países, y una facturación en 2009 de USD 109.84 millardos.

«Desde hace 20 años, Cargill en Argentina se ha constituido en la principal empresa exportadora agroindustrial, habiendo sido así mismo, la primera empresa en el sector en obtener el Certificado ISO 9002 para sus plantas oleaginosas, procesos y productos» señala el sitio web de la filial local de la compañía. Y sigue diciendo «con oficinas centrales ubicadas en la ciudad de Buenos Aires, la empresa se encuentra presente en más de 50 localidades en todo el país, empleando a 4.000 personas en la Argentina, teniendo como principales actividades el procesamiento y exportación de cereales, oleaginosas, aceites, malta, harina de trigo, harinas proteicas, carne vacuna».



No le conviene irse de Quequén

Si la empresa insiste en decisiones unilaterales e irresponsables que ponen en peligro las fuentes laborales y la paz social, es bueno recordar lo que ocurrió en Venezuela en el año 2009.

El entonces presidente bolivariano Hugo Chávez, ante numerosas irregularidades y denuncias, ordenó el inicio del proceso expropiatorio de la filial local de la empresa, productora de arroz, además de una investigación judicial por violaciones a las regulaciones de la producción de alimentos. La compañía no tuvo más remedio que respetar la decisión de ese país.

Cargill es una gigantesca corporación multinacional con espaldas para soportar el cierre de una planta, el despido e indemnización de muchos de sus trabajadores. Pero  si tomara semejante medida en Quequén sería un pésimo precedente que pondría en riesgo mucho de su capital diseminado a lo largo y ancho de nuestro país.



Las leyes de «continuidad de explotación»

Por otro lado, es oportuno también tener presente que desde 2011 se encuentra vigente el marco jurídico nacional que habilita la «continuidad de explotación» de una empresa a partir de la formación de cooperativas de trabajadores (una modalidad muy extendida en la actividad rural y agroexportadora), aún sin haberse decretado la quiebra de la firma. Dicho marco jurídico permitió regularizar la situación legal de numerosas «empresas y fábricas recuperadas» en todo el territorio nacional.

Este esquema de autonomía podría hasta ser beneficioso para el país: sería una manera de evitar la remisión anual de regalías en dólares a la casa central de Minesotta, Estados Unidos.

Para pensarlo ¿no?

Alfredo Barros / LANUEVACOMUNA.COM

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