DICEN EN LOS PASILLOS… LONJAZOS PARA LOS POBRES, FLORES PARA LOS RICOS



«DIOS CASTIGA SIN PALO Y SIN REBENQUE»… PERO EL CAPATAZ PERSUADE A LONJAZO LIMPIO PARA GANARSE LA CONFIANZA DEL PATRON.

«¡Está lleno de gorilas el gobierno popular!».

Pareciera que es una constante en la administración pública de Necochea. Los funcionarios demuestran tener muchas más agallas con los más desfavorecidos por la vida y se guardan cuando tienen que enfrentar a los poderosos.

Para muestra, no hace falta ir muy lejos en el tiempo, tan sólo unos casos emblemáticos de las últimas semanas:

– Caso 1: la nueva ordenanza fiscal propuesta por el intendente José Luis Vidal y votada en acuerdo con la «cooperativa» de concejales, dispuso un aumento de tasas en casi todos los rubros, sobretodo en los que se refieren al vecino común y que paga regularmente. Con pocas ganas, hubo intentos de gravar a algunas de las mayores actividades económicas de la zona pero todo quedó perdido en las «nubes de Úbeda»: tanto el proyecto de aumentar la tasa a las salas de juego privadas (a pesar del mucho parloteo, el proyecto se presentó a las apuradas, apenas unas horas antes a la consideración de los demás concejales, demostrando que no hubo una seria intención de tratarlo y menos de aprobarlo) como el proyecto de gravar a la actividad agroexportadora y al transporte naufragaron en el Salón de los Pasos Perdidos. Zafaron los que más tienen, pagarán los vecinos de a pie.

– Caso 2: se puede apreciar mucho empeño y valentía desde el municipio para sancionar (se habla hasta de despedir) a los cuatro agentes del área de Tránsito con licencias médicas con artículos psiquiátricos. Se dice que entre las pruebas acumuladas, figurarían algunas filmaciones de las cámaras de seguridad que esta vez no se usaron para la seguridad sino para perseguir a los empleados municipales «sospechados». Sobre esto vamos a evitar emitir opinión, tan sólo se puede advertir que en este punto va a ser muy difícil comprobar un fraude de los empleados si todo está rubricado por profesionales médicos y está enmarcado dentro de las leyes laborales: si hay una mala decisión, el riesgo de un juicio contra la comuna está a la vuelta de la esquina. No se puede apreciar el mismo empeño y valentía para reclamar y poner al día la deuda que la Usina Popular Cooperativa tiene con la Municipalidad y que asciende a unos cuantos millones de pesos. Demás está decir que si se saldara esta deuda, las cuentas de la comuna serían otras. Nuevamente, rigor con los de abajo, complacencia para los poderosos.

– Caso 3. el nuevo (y con poco futuro) presidente del Consorcio de Puerto Quequén, el Dr. Martín Caraffo, con el argumento de la necesidad de realizar un ajuste financiero, despidió a dos empleados del ente y advirtió que tenía una lista con más candidatos a quedarse en la calle. La inmediata reacción gremial le puso un freno a las intenciones autoritarias de Caraffo, llevó todo a fojas cero pero dejó un clima de tensión insoportable dentro de las instalaciones portuarias ¿cómo seguirá la gestión del abogado con todo el plantel de empleados mirándolo de reojo? Lo cierto es que hay un dato que es necesario poner arriba de la mesa: las empresas pagan por el usufructo de las instalaciones portuarias un valor de 0,30 dólares diarios, pero una de ellas, Terminal Quequén, paga solamente 0,10 dólares por acuerdos rubricados en la época de la dictadura militar. ¿Por qué no se busca balancear las cuentas por ese lado? Muchos sostienen que la vinculación del abogado con la mencionada empresa no ha concluido, a pesar de haber ingresado a la función pública. Otra vez, zafan los poderosos y se pretenden hacer pagar la cuenta a los de abajo.

Ejemplos como estos, sobran. En los tres casos mencionados se habla de ajuste y de sanear las cuentas, tanto del municipio como del consorcio. En todos lo casos involucra a funcionarios que, por la ventana, ingresaron a la gestión en tiempos del Frente para la Victoria. En los tres casos se opta por metodologías más cercanas a posturas neoliberales, donde se prioriza el vínculo con los poderosos y se castiga a los de abajo.

Alguna vez, hace muchos años, la Juventud Peronista le preguntaba a viva voz al Teniente General Juan Domingo Perón en la mismísima Plaza de Mayo: «¿Qué pasa, qué pasa general?… ¡está lleno de gorilas el gobierno popular!».

Alfredo Barros / LANUEVACOMUNA.COM

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