ACA NO PASO NADA: BICARELLI Y CAÑADA PUDIERON VOTAR LIBREMENTE



La impunidad ya es parte del paisaje

Alrededor de las 9 hs. de la mañana, el ex comisario necochense juzgado por el Tribunal de Justicia Oral Federal de Mar del Plata por delitos de lesa humanidad, arribó a la Escuela Primaria Nº 2, ubicada en calle 57 Nº 2582, para emitir su voto.
Ante la mirada absorta de los presentes y el silencio e indiferencia de otros, el impune genocida caminó libremente por los pasillos de la institución, saludando al representante de la Armada y a los policías que allí se encontraban.
Antes de ingresar, algunos fiscales y ciudadanos presentes le habían advertido que era «una falta de respeto a la democracia que él este presente en las elecciones», siendo un asumido cómplice de la última dictadura cívico-militar.
No obstante esto, el ex comisario continuó su camino hasta su mesa de votación, la número 20. Allí, emitió un desafortunado chiste haciendo alusión al orden alfabético del padrón y expresó: «todos somos Bicarelli».
«Por suerte, no todos somos Bicarelli», exclamó una militante popular que se encontraba presente.
Sin dudas, resulta sumamente contradictorio que un cómplice del genocidio y un abierto defensor del gobierno de facto en Argentina pueda participar de un acto democrático, y la persistencia de Bicarelli en la escena necochense representa una tristísima postal de la realidad de nuestro distrito.
Él, el símbolo de la represión y de la dictadura en Necochea, ejercitó uno de los derechos fundamentales de la misma Democracia que supo violentar. Él, con las manos aún manchadas de sangre de necochenses, camina libremente por las calles de nuestra ciudad.

Cañada, libre.
Tiempo más tarde, la mesa 29 de la EP Nº 2 sirvió de albergue para otro polémico votante: el empresario Fernando Cañada, dueño de Shipinsuarence S.A. y responsable directo de la muerte de la joven Melisa Núñez, el pasado 13 de Abril de 2015.
Cañada se encuentra acusado por haber volcado fosfuro de aluminio a la red cloacal luego de una explosión acontecida en un depósito de agroquímicos de su propiedad. Esta negligente  y brutal medida generó la expansión del veneno por medio de las cloacas hacia las casas de los vecinos, provocando la intoxicación de alrededor de 30 ciudadanos y el fatídico fallecimiento de Melisa.
Sin embargo, a casi 4 meses del hecho, y a pesar de las contundentes pruebas en su contra, el empresario continúa impune y la causa por la cual se encuentra imputado retrocede más de lo que avanza.

Una vez más, la displicencia de los reaccionarios y los confundidos por conveniencia y la activa connivencia de funcionarios, concejales y miembros de la Justicia describe un oscuro panorama en la escena cotidiana necochense, opacando la fiesta de la democracia con postales lúgubres y despreciables.
Al parecer, en Necochea, la impunidad ya es parte del paisaje…


Johanna Radusky // LANUEVACOMUNA.COM

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