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13 de junio de 2017

AMANCAY ARDURA: "#VENEGAS NUNCA LE DIO BOLA AL TRABAJO EN NEGRO"





Venegas y su “capacidad de coima”

“Venegas nunca le dio bola al trabajo en negro”, sostiene Amancay Ardura, coordinador nacional de la CCC. El poder del Momo, que gira entorno a la Uatre y la obra social, al descubierto.


Amancay Alberto Ardura fue compañero de Gerónimo “Momo” Venegas desde antes del Golpe Cívico Militar. Lo conoce.  Lo considera un “hombre de base”, al menos en sus orígenes como sindicalista. Sostiene que le respeta su postura “anti golpe”, aunque luego, a partir de su acumulación de poder dentro de la Uatre, se convirtiera en “autoritario” (el gremio y  él).

Ese giro autoritario estuvo tironeado por las patronales agrarias, más por la Federación Agraria y CRA, analiza Amancay, aunque desde hace algunos años es la Sociedad Rural Argentina (SRA) el principal ámbito de pertenencia de Venegas. Amancay, que es coordinador nacional de la Corriente Clasista y Combativa desde 1999, habla del Momo de manera descarnada, visceral, aunque por momentos mantiene cierta distancia.

“Desde que estábamos en la CGT Brasil que peleamos por la modificación de la ley 22.248 (la norma que derogó el estatuto del peón rural de Perón durante la Dictadura). Me dio bronca que fuera Cristina la que modificara esa ley. Se lo dije al Momo. Hay muchas contradicciones agudas. La dictadura, el kirchnerismo y ahora Macri. Venegas nunca le dio bola al trabajo en negro, nunca hizo nada, la interzafra –que es el salario que recibe el trabajador entre zafra y zafra- la conseguimos nosotros. Se le escapa la estructura tradicional del sindicato, le deja a las patronales llevar la batuta, y al no hacer nada, hay un acuerdo (tácito). Hoy la Uatre es un gremio con poder, autoritario, con una estructura que no está para defender a los más oprimidos”.

Las luces que puedan existir sobre Venegas – sostiene Amancay- como su origen de base en la estiba, o la manera en que logró fortalecer el gremio con la creación de la obra social (su principal caja), y algunas otras cosas que fue consiguiendo para algunos trabajadores, no hacen más que resaltar su vuelco –ni bien tuvo algo de poder – a favor de las patronales, su autoritarismo y el nivel de discrecionalidad de cada una de las seccionales para “coimear empresarios” , o mejor dicho, “su capacidad de coima”, puntualiza Amancay.

Con esa “capacidad de coima”, el Momo logra ocultar la explotación labora en el sector rural.

La preocupación del Momo por el trabajo en negro, y por ende, por las  condiciones de vida de miles y miles de trabajadores rurales de cultivos intensivos e industriales es nula. Así de contundente es el relato de Ardura, quien estuvo al frente de la seccional Uatre Bahía Blanca desde 1974 hasta el Golpe, regresó en el `83 hasta 1989, que fue cuando Venegas ganó el gremio y se deshizo de todo atisbo opositor.

Según Amancay, el otrora dirigente sindical que alguna vez se habría parado de manos (o al menos en apariencia) a los planificadores del Golpe, se convirtió en un personaje que considera como “traidorsuelo” a todo dirigente combativo u opositor.

Venegas acumula poder y recursos desde la obra social – Osprera- para seguir en la cúspide de un poder que hoy le tributa a la Alianza Cambiemos. Y antes le tributó a Duhalde, de ahí su acercamiento a Néstor Kirchner durante los primeros dos años de su gobierno. Luego se convirtió en un furioso opositor, junto a las patronales agropecuarias de la Mesa de Enlace.

Venegas fue un “hombre” de Lorenzo Miguel, así heredó su lugar como conductor de las 62 organizaciones peronistas. En la década del ´80 jugó cerca de los radicales, hasta que en 1989 ganó la interna en Uatre, a partir de la unificación del peronismo dentro de esa entidad. Con Duhalde como presidente interino, Venegas le tributó honores a Vandor.

Sostiene Amancay:

“Le resistió a Menem pero no estuvo con Ubaldini en la CGT –en cambio, el hijo de Ubaldini hoy sí juega con Venegas-. Resistió en algunos puntos y negoció. Al final de Menem, le arrancó el cambio en la obra social, Isara, y logró crear Osprera. En Isara confluían cuatro gremios y cuatro patronales y los recursos nunca llegaban a la Uatre. La creación de la obra social le dio una gran estructura. Hasta el 99 teníamos un gremio flaco con una obra social gorda. Cuando Venegas logra quedarse con Osprera, eso lo hizo fuerte estructuralmente”.

Venegas obtuvo algo más del menemismo y fue la sanción de la norma que creó la libreta del peón rural y el Renatre. Por eso no es ilógico que existieran negocios y empresas cruzadas entre el Registro y la Obra Social, tal como fue descripto en el libro De Patrones y Peones, los aliados esclavistas de Mauricio Macri.

Osprera aparece como el punto neurálgico de toda la fortaleza (mafiosa) del Momo. Para los trabajadores rurales que no están bajo el convenio de la Uatre, la única obra social que tienen sigue siendo Osprera, así que el engorde del gremio llega de diferentes bocas. El actual autoritarismo de Venegas llega al punto de presionar a los peones para que renuncien a cualquier otro sindicato rural para poder ser atendidos en Osprera. Así consta en un expediente que tramita en La Plata (Ver Atención de Salud a cambio de renuncia).

La ecuación es la siguiente: Osprera aporta la liquidez que necesita la Uatre para negociar con las patronales y a su vez es el punto neurálgico donde confluyen las empresas satélites como Gregard SA, contratada por el viejo y el nuevo Renatre para llevar adelante las fiscalizaciones. Esta sociedad anónima fue un invento de Mauricio Pascuali, gerente de prestaciones médicas de Osprera. Entre 2010 y 2011, Gregard SA –empresa creada en 1997 como proveedora de medicamentos- recibió del Renatre dos contratos por 10 millones de pesos.

“El Momo le saca algo a cada gobierno pero es para reforzar su estructura. Ni siquiera para resolver problemas centrales de miles y miles de trabajadores rurales. El Renatre no resuelve nada. Él dice que tiene 800.000 registrados pero quizás unos 500.000 hacen aportes solamente dos meses al año y durante 10 meses no tienen nada, ni obra social. Los dirigentes de las seccionales –los que tienen vía libre para ejercer su capacidad de coima- son los que sostienen a la policía del Renatre.”

“Capacidad de coima”, autoritarismo explícito –callado por los medios de comunicación hegemónicos que se ven beneficiados por el engorde del gremio, su billetera y la pauta que reciben-, connivencia con las patronales que se ve reforzada por esa capacidad de coima descripta por Ardura, y el recorrido histórico que va de Vandor –la foto que alguna vez vi de Duhalde y Venegas inaugurando un monumento del lobo merecerán un capítulo aparte – al macrismo no es más que la continuidad y la pertenencia a una línea histórica de exclusión, represión y empobrecimiento de los sectores populares.

Venegas habrá pretendido ser un dirigente de base, alguna vez, y quienes fueron sus allegados podrán respetarle algunos de sus gestos, pero el Momo resultó ser un entreguista (el acuerdo con UPCN para echar a todos los trabajadores contratados por el Renatea entre 2012 y 2015 es un ejemplo de ello) y un engranaje mafioso al servicio de una casta de dirigentes políticos y empresarios que siempre quiso que la Argentina sea para unos pocos. Su alianza con Macri no es más que un recordatorio de ello.

SEBASTIAN PREMICI



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