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9 de febrero de 2017

TELEFONO PARA MACRI: EL PRIMER PRESIDENTE DE ARGENTINA ERA BOLIVIANO


Se trata de Cornelio Saavedra, presidente de la Primera Junta de gobierno 
El general Cornelio Judas Tadeo de Saavedra y Rodríguez (15 de septiembre de 1759, Otuyo, Corregimiento de Potosí (actual Bolivia), Virreinato del Perú - 29 de marzo de 1829, Buenos Aires, Provincias Unidas del Río de la Plata) fue un militar y estadista rioplatense que tuvo una participación decisiva en la Revolución de Mayo, primer paso de la independencia argentina. Saavedra fue el primer jefe del Regimiento de Patricios formado tras las Invasiones Inglesas, lo cual lo convirtió en una prominente figura de la política local. Presidió la Primera Junta de gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata - resultado de la mencionada revolución - así como también la Junta Grande en la que se transformó.Los principios rectores de la Revolución de Mayo, por los cuales se guió el accionar de la Primera Junta, fueron los de la soberanía popular y la representatividad.

Saavedra partió a liderar las campañas del Ejército del Norte, con lo cual su cargo en la Junta fue ocupado por Domingo Matheu. Sin embargo, su partida fue aprovechada por opositores que reemplazaron a la Junta Grande por el Primer Triunvirato, destituyéndolo y cursando órdenes de arresto en su contra. Saavedra permaneció alejado de Buenos Aires, y los cargos en su contra fueron retirados en 1815.

Saavedra y la semana de MayoEn mayo de 1810 llegó la noticia de la caída de toda España en manos francesas, excepto en Cádiz, donde se había formado un Consejo de Regencia que reemplazaba a la Junta Suprema de Sevilla. Dicha noticia desencadenó el proceso revolucionario conocido como Revolución de Mayo. La dirección del proceso estuvo en manos de un grupo secreto integrado por Manuel Belgrano, Juan José Paso, Juan José Castelli, Nicolás Rodríguez Peña Mariano Moreno e Hipólito Vieytes, entre otros. Éstos necesitaban el apoyo de Saavedra y los demás jefes militares para actuar, ya que sin ellos no habrían tenido el poder para enfrentarse al virrey.

Años más tarde, en carta a Viamonte, le diría:
"Es verdad que Peña, Vieytes y otros querían de antemano hacer la revolución, esto es, desde el 1ro de enero de 1809, y que yo me opuse porque no consideraba tiempo oportuno. Es verdad que ellos y otros, incluso Castelli, hablaron de esto antes que yo, pero también lo es que a dar la cara en lo público, aún cuando yo les decía que lo hiciesen, y que yo aseguraba no hacer oposición a nada. En sus tertulias trataban, trazaban planes y disponían; mas personarse para realizar lo mismo que aconsejaban o querían, ¿quién lo hizo? ¿Se acuerda Ud. que mis respuestas fueron siempre: No es tiempo, y lo que se hace fuera de él no sale bien?"

Cuando se tuvo conocimiento de la caída de la Junta de Sevilla, el coronel Viamonte llamó de urgencia a Saavedra, que estaba en el campo. Le expusieron la noticia y las reacciones, y le preguntaron: "¿Aún dirá usted que no es tiempo?". También le mostraron la proclama que acababa de publicar Cisneros, convocando a un cabildo abierto para decidir qué hacer. Saavedra la leyó, y dio su famosa respuesta:
"Señores, ahora digo que no es sólo tiempo, sino que no se debe perder una sola hora."9

En el Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810 se impuso la postura de Saavedra.
Cisneros citó a Saavedra y a Martín Rodríguez el 20 de mayo y les exigió apoyo en contra de una posible insurrección. Ambos se negaron, y Saavedra argumentó a Cisneros que debía renunciar ya que la Junta de Sevilla que lo había nombrado ya no existía. Ante la situación, Cisneros aceptó permitir la realización de un Cabildo Abierto, que le había sido exigido por Castelli y Rodríguez el día anterior.
Al día siguiente una multitud armada, encabezada por Domingo French y Antonio Beruti, ocupó la Plaza de Mayo exigiendo la realización del Cabildo Abierto, ya que dudaban de que Cisneros lo realizara. Saavedra desconcentró a la multitud asegurándole que el Regimiento de Patricios respaldaba sus reclamos.

El 22 de mayo se celebró un Cabildo Abierto, en el cual se manifestaron diversas posturas respecto de la legitimidad y autoridad del virrey o su ausencia, y en consecuencia si éste debía permanecer en el cargo. Saavedra se mantuvo en silencio durante la mayor parte, mientras esperaba su turno para hablar. Entre otros, los oradores más importantes fueron el obispo Benito Lué y Riega, Juan José Castelli, Ruiz Huidobro, Manuel Genaro Villota, Juan José Paso y Juan Nepomuceno de Sola. Saavedra fue el último en hablar, proponiendo que el mando se delegase en el Cabildo hasta la formación de una junta de gobierno, en el modo y forma que el cabildo estimara conveniente. Hizo resaltar la frase de que
"(...) y no quede duda de que es el pueblo el que confiere la autoridad o mando".

Al realizarse la votación, la postura de Castelli se acopló a la suya, y dicha postura conjunta fue la que finalmente se impuso con 87 votos.

El cabildo nombró una junta presidida por Cisneros, con cuatro vocales, dos españoles y dos criollos. Éstos últimos eran Castelli y Saavedra. En principio juraron el cargo, pero ante la presión de Belgrano y su grupo y la agitación del pueblo y las milicias, renunciaron esa misma noche. La maniobra de nombrar una junta presidida por Cisneros era considerada contraria a la voluntad del cabildo abierto.11
El día siguiente, 25 de mayo, a pesar de la enérgica resistencia del síndico Julián de Leyva, el cabildo fue forzado a aceptar una nueva lista, formada por un acuerdo entre partidarios de Saavedra, Belgrano y Álzaga, en que cada sector aportaba tres miembros. El presidente de la Primera Junta de gobierno resultante fue Cornelio Saavedra. Su nombre oficial fue Junta de Gobierno para la Reafirmación de los Derechos Soberanos del Rey Fernando VII.

La Primera Junta
El papel del presidente fue de mediador, más que de impulsor de las políticas revolucionarias. Este último papel fue cumplido por Juan José Castelli y el secretario de gobierno Mariano Moreno.
Moreno y Saavedra se transformaron en los principales referentes de la disputa interna que tuvo lugar sobre las distintas visiones sobre el significado de la revolución. Los morenistas aspiraban a generar cambios profundos en la sociedad, mientras que los saavedristas buscaron sólo la llegada de los criollos al poder pero manteniendo la continuidad del ordenamiento social del virreinato, del cual se consideraban sus herederos.

Moreno pensó en disminuir la influencia de Saavedra, y para ello se creó un nuevo regimiento de milicias, cuyos oficiales eran adictos a Moreno y su grupo: el regimiento América, cuyos jefes eran Domingo French y Antonio Luis Beruti. Esto debilitaba la posición de los jefes militares, entre ellos Saavedra.

Poco después de la Revolución de Mayo el ex virrey Santiago de Liniers comenzó a organizar una ofensiva contrarrevolucionaria desde la ciudad de Córdoba, la cual fue rápidamente derrotada por Francisco Ortiz de Ocampo e Hipólito Vieytes. Éstos, sin embargo, no quisieron ejecutar a Liniers ya que Ocampo había luchado junto a él durante las Invasiones Inglesas, y en lugar de ello mandaron prisioneros a todos los cabecillas a Buenos Aires. Cornelio Saavedra firmó la orden de matar con arcabuz a todos, al igual que toda la Junta, con la excepción de Manuel Alberti que se excusó por su condición de sacerdote.

Durante un banquete militar en festejo por la victoria en la batalla de Suipacha, Moreno pasó por la puerta del cuartel y el centinela no lo dejó entrar ya que no lo reconoció, lo cual ofendió mucho al secretario. Esa misma noche, el oficial Atanasio Duarte, en un alto estado de ebriedad, ofreció a Saavedra una corona de azúcar y brindó "por el primer rey y emperador de América, don Cornelio Saavedra". Al día siguiente, cuando le contaron dicho incidente, Moreno lanzó el Decreto de Supresión de Honores, por el cual se suprimían los privilegios reservados para el presidente de la Junta que solían corresponder al virrey, y se castigaba al oficial bajo el argumento de que "Un habitante de Buenos Aires ni ebrio ni dormido debe tener expresiones contra la libertad de su país". A pesar de que el decreto le quitaba privilegios, Saavedra lo firmó sin comentarios.13
El 27 de mayo se había enviado una circular para invitar a las ciudades del virreinato a enviar diputados para que se incorporasen a la Junta. Éstos fueron llegando hacia fines de año, pero el saavedrismo procuró que las provincias enviaran representantes afines a su línea partidaria y sumarlos a la Junta, dejando al morenismo en franca minoría. La maniobra apuntaba también a postergar indefinidamente la formación de una asamblea constituyente que redactara una Constitución.

Moreno veía en los dirigentes de las provincias un obstáculo para la independencia. El 18 de diciembre, los diputados del interior y los vocales de la Junta y el Cabildo votaron en una reunión conjunta si debía o no incorporárselos. Los diputados votaron por la incorporación. Saavedra votó a favor, declarando que "la incorporación no era según derecho, pero accedía por conveniencia pública".15 Paso y Moreno fueron los únicos en votar en contra, y perdieron. Moreno renunció y se hizo dar una representación diplomática en Inglaterra, camino a la cual murió en alta mar debido a recibir dosis letales de un poderoso purgante por parte del capitán. Algunos historiadores como Felipe Pigna sostienen que se trató de un asesinato orquestado por Saavedra,16 mientras que otros como Félix Luna consideran que la meta de Saavedra se limitaba a alejar a Moreno de Buenos Aires, y que la muerte de Moreno se debió simplemente a una negligencia del capitán.17 Al enterarse de la muerte de Moreno en altamar, Saavedra pronunció la frase: "Hacía falta tanta agua para apagar tanto fuego...".

1 COMENTARIOS:

Muy elevada la nota para la comprensión del actual virrey.

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