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15 de octubre de 2016

UN PEDAZO DE TIBET OCULTO EN LAS SIERRAS DE URUGUAY




Un pedazo de Tibet oculto en las sierras de Uruguay

Pocos saben que el único templo budista de habla hispana de Sudamérica está escondido en las verdes sierras de Minas, en el centro-este de Uruguay. 

La explicación es muy simple: no está publicitado y no hay ni un solo cartel en los alrededores que insinúen la existencia de ese lugar misterioso e inusual.

Aunque la edificación diseñada al estilo tradicional de Tibet y Bután esté situada sobre un cerro a unos 400 metros de altura, uno tiene que acercarse mucho para poder descubrirla.

El templo que abrió sus puertas para Sputnik habitualmente está cerrado para los turistas. "No lo queremos asociar con el turismo, porque sino se llena de turistas aquí y perdería la energía que tiene hoy en día", explicó Pema Gompo, el instructor de ese centro budista

El uruguayo, cuyos antepasados eran rusos, reconoció, sin embargo, que para no llevarse mal con las autoridades locales, el templo aceptó organizar jornadas de visitas para los turistas, pero solo una vez por mes.

Retiros espirituales
La construcción de color, pintada adentro por artistas de Nepal, no está llena de monjes vestidos de naranja cantando mantras, como uno podría esperar o ver en una película.

De hecho, actualmente no hay monjes en ese centro, mientras que el silencio y la serenidad reinan en los cerros que lo albergan. Pero si el lugar no tiene monjes y no busca captar a los turistas, ¿para qué sirve entonces?

El templo, que forma parte de una red internacional de centros budistas de la escuela Ñingmapa, la más antigua de las cuatro escuelas clásicas del budismo tibetano, se construyó como un centro de retiros para que las personas de todo el mundo pudieran venir a hacer prácticas espirituales.

Además de los dormitorios dentro del mismo templo que pueden hospedar al menos a 40 personas, el centro cuenta con unas diez casas hermosas esparcidas por las sierras cercanas, donde los practicantes viven como ermitaños en aislamiento absoluto.



Como cualquier maestro, Pema Gompo da enseñanzas en el templo y se dedica a ver si los alumnos están haciendo las prácticas correctamente.

"La inmersión total significa hacer esa práctica continuamente, día y noche, durante mucho tiempo, para eso se necesita un lugar calmo, olvidarse de su trabajo, olvidarse de su familia un poco, y durante ese tiempo, que puede ser de diez días a años, tener esa inmersión", cuenta el instructor.

¿Quién va?
Las personas que hacen retiros no solo tienen conocimiento de budismo, sino que también son practicantes de la escuela Ñingmapa. Pema Gompo destaca, no obstante, que las puertas están abiertas para cualquier persona que quiere practicar budismo y que no sabe nada de esa tradición.

"Dentro de la tradición la idea es que el discípulo busca a su maestro, y nunca el maestro al discípulo, entonces cuando uno tiene un llamado espiritual, va a empezar a buscar, nosotros no vamos casa por casa regalando un texto o incitando a la gente que venga, no hacemos nada, por eso, también, no hay carteles, cada uno tiene que encontrar su propio camino", puntualiza.

Pema Gompo bromea que la gran mayoría de las personas que llegan por primera vez no saben qué precisamente vienen a buscar y tienen una fantasía sobre qué implica el camino espiritual.

"Piensan que aquí vienen, se sientan, meditan y se iluminan al otro día, claro, cuando empiezan a recibir las enseñanzas, se le dice que hay que practicar y que eso lleva tiempo, muchos se van", el instructor dice sonriendo.

Estrellas de Hollywood y privacidad 
Mientras la mayoría de los ricos y famosos que vienen a Uruguay se dirigen a Punta del Este, algunos prefieren aislamiento en el templo de Minas.

Pema Gompo admite que hay celebridades que vienen a visitar el templo, pero las personas que son más populares, como actores o políticos, generalmente piden privacidad.

"Acá todo el tiempo me están preguntando si viene Richard Gere, nosotros decimos que es una pregunta mal hecha, porque si él está aquí o viene aquí y él pidió privacidad, decimos que no está o que nunca viene", subrayó.

Muchos practicantes, inclusive los famosos, prefieren el templo en Minas a otros centros de Sudamérica para gozar de más privacidad.

"En Brasil tenemos varios centros, lo cierto, tiene muchos estados, cada estado más grande que el Uruguay entero, así que hay mucho más movimiento en Brasil, pero las personas, inclusive muchos brasileros, vienen acá justamente porque allá hay mucho ruido, y acá se trata que se mantenga el silencio", cuenta Pema Gompo.



El hecho de que la población de Uruguay es pequeña ayuda a que el templo permanezca dentro de esa serenidad, según el instructor.

"Hay menos gente y todo transcurre mucho más armoniosamente", señala.

Pema Gompo reconoce que también hay gente que no aguanta el silencio.

Cuenta que hay personas que vienen de Montevideo o los países vecinos y después de una semana o dos dicen que no pueden dormir porque no hay ruido y abandonan sus retiros.

"Yo recuerdo un caso de un brasilero, llega con su auto, empieza a bajar un montón de cajas, pues pensaba que se quedaba varios años; qué era: televisión, equipo de audio, un montón de cosas, computadora, todo eso; y se trajo un equipo de audio con unos parlantes así (muestra); en seguida pone música, al otro día le dijeron que se fuera, la gente a veces tiene un concepto diferente de lo que es un retiro espiritual", recuerda con risa el maestro.

Día de un residente 
Los alumnos se levantan a las 5.30 y en media hora ya tienen que estar en el templo para comenzar con una práctica grupal.

Solamente después se toma el desayuno y cada uno empieza a hacer sus prácticas personales o actividades.

Pema Gompo explica que no todos se quedan en el centro durante el día. Algunos se van a trabajar y otros se van al liceo o a la escuela. Mientras que los que se quedan en el templo hacen distintos tipos de actividades.

"El que maneja la computadora, maneja la página web, por ejemplo, el que le gusta cocinar, cocinará algo, el que le gusta hacer trabajo de jardinería, lo hará; cada uno su tarea", señala el maestro.

Al mismo tiempo el instructor muestra molduras externas y vigas coloridas del templo que fueron pintadas por los alumnos chilenos.

A la tarde, cuando los que salieron vuelven, se hace otra práctica grupal entre todos, después de que cada uno se va a su dormitorio. La luz en el centro entero se apaga a las 22.00 horas.

Ilana Bresker
SPUTNIKNEWS

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