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25 de julio de 2016

INDUSTRIALES ADVIERTEN SOBRE LA PRIMARIZACION DE LA ECONOMIA


Cadenas de valor se encuentran acorraladas por la apertura comercial y la suba de las materias primas

Mientras los productores de soja quieren certezas sobre la anunciada reducción de otro 5% en las retenciones, a los industriales les preocupa el futuro de cultivos como el algodón, el trigo y la accesibilidad del maíz, claves para la agroindustria local.

Es que ni a los lecheros, ni a polleros, ni a los porcinos, ni a los feed lots les cierran los números por el aumento de los insumos, especialmente el maíz, que subió por la devaluación y la quita de retenciones, y los combustibles.
La cadena del trigo que incluye a los harineros como a toda la industria de la panificación también está preocupada por el precio del trigo, y la industria textil no tiene certezas acerca de la futura campaña del algodón.
“El gran enigma que tenemos todos los industriales es qué va a pasar para la próxima campaña, en qué se va a centrar y cuál va a ser la matriz productiva para los próximos años”, se pregunta el industrial de la UIA Joven, Emilio Alal.
“Fuera del maíz y la soja, uno se pregunta cuál es la política de estímulos para los demás productos de nuestro campo. Se necesita una política articulada de estímulos a las actividades primarias que la industria necesita para poder seguir agregando valor. No podemos quedar primarizados en dos cultivos y nada más. Porque tenés otras cadenas de valor de las que dependen los grandes centros urbanos, como el textil”, agrega Alal sobre una cadena de valor que absorbe dos millones de trabajadores, en especial en el Gran Córdoba, el Gran Buenos Aires y el Gran Rosario.
La industria cárnica tiene sus propias dificultades. No solo se trata del precio del maíz y los forrajes que alimentan al ganado. Hay cuestiones de infraestructura. El ganado que se cría en las provincias del norte no tiene cómo ser terminado. Entonces se venden terneros jóvenes cuyo engorde se termina en las provincias de Buenos Aires y Entre Ríos, se faena y luego la carne vuelve al norte en camiones frigoríficos.
“No puede ser que entre que las actividades del interior sean pocas, no haya una decisión estatal de defenderlas y terminar la cadena de valor en origen. En Chaco y Corrientes no hay industria frigorífica para la terminación del ganado. ¿Cuánto se va en ese ir y venir de norte a sur de la carne? ¿Quién se hace la diferencia entre los $32 por kilo que le pagan al productor y los más $110 que te cobran un kilo más o menos decente en la carnicería? El Gobierno debería mirar a las grandes cadenas de supermercados que dominan el sector”, agrega Alal.
La cuestión de la matriz productiva y la puja con las importaciones son los temas que más preocupan a los industriales. En el debate de la ley de pymes el tema de la apertura comercial se filtró en varias discusiones.La lechería sin embargo está aún peor. Los productores reclaman un valor de $6,30 por litro para no trabajar a pérdida, cuando actualmente la industria no paga más de $4 por litro entregado en las tranqueras. Para Marisa Boschetti, coordinadora de lechería de Federación Agraria Argentina, "el ánimo del productor está llegando a su fin y dispuesto a hacer movilizaciones: antes de irnos vamos a hacer ruido". Esto también preocupa a los industriales, en especial a las pymes locales. Sin leche, se quedan sin insumos.
“Tenemos que tener presente que armar una cadena de valor lleva al menos una década desde que levantás los galpones, instalás la maquinaria, capacitás a tu gente y armás vínculos con los proveedores y los compradores. Y para destruir una cadena basta un año”, señala Alal.

FUENTE: LPO

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ALFREDO BARROS

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