______________________________________

27 de junio de 2016

ROBERTO CABALLERO: "MUCHO MAS QUE UNA ABOGADA HOT"




Roberto Caballero: “Mucho más que una abogada hot”

Por Roberto Caballero // En apenas seis meses de gobierno macrista el endeudamiento de la Argentina creció un 11 por ciento, la proyección oficial de inflación es del 42 por ciento para el año y no el 25 que prometían, ya se perdieron 250 mil puestos de trabajo y la incertidumbre sobre el futuro domina los hogares del país, azotados a su vez por un inclemente tarifazo en los servicios públicos que modifica negativamente el mapa de gastos y expectativas de todas las familias.
La situación económica es mala, en progresión agravada, y nada indica que vaya a mejorar, porque todos saben que si la inflación baja en algún momento será producto de una recesión profunda y las consecuencias para el aparato productivo, en términos de empleo y consumo, serán mucho peores que las actuales.
Este es el escenario real, asumido incluso con dolor por sectores que votaron el cambio apoyados en críticas más o menos fundadas al modelo que funcionó hasta diciembre pasado. No se está mejor, se está peor. Frente a esto, el nuevo gobierno ofrece cotidianamente un capítulo nuevo de la novela de criminalización de funcionarios de la anterior administración que distrae de los problemas centrales y sus responsables, y hace foco en los asuntos accesorios, aunque no por eso menos llamativos.
Hacen fila en los canales de TV los panelistas para sostener el nuevo relato, que asocia maliciosamente doce años de políticas inclusivas y desafiantes del orden conservador con la venalidad y la corrupción administrativa generalizada, donde no habría nada positivo para rescatar y todo pasa a la condición de desechable por ominoso. La incontestable fuerza de las imágenes del monasterio y el caso López, la verborragia dramática de Elisa Carrió, la unificación de agendas de la comunicación concentrada socia del gobierno, construyen un sentido de los hechos y las cosas que pretende volverse insoportable para las mayorías que creyeron en el kirchnerismo y su modelo.
Los efectos de esta inmensa operación política se ven, sobre todo, en el alejamiento por goteo de diputados y senadores del FPV a variantes o bloques que apuntalan el proceso de deskirchnerización del peronismo, sostenido en distintos argumentos, pero cuyo principal eje es la pavura a caer en la volteada persecutoria que hoy parece indetenible. El miedo no es zonzo, habrá que decir, pero roza algo parecido a la capitulación sin garantías: salvo que haya acuerdos por lo bajo que comprometan al macrismo de un modo desconocido, no existe ninguna prueba o esperanza de que la cacería se detenga en Cristina Kirchner y sus allegados más inmediatos, porque no se trata de una cuestión táctica o estética. Para los dueños del poder y del dinero, la satanización y criminalización del kirchnerismo es un asunto estratégico.
El gobierno del Panamá Papers, del blanqueo a fugadores y evasores, de las incompatibilidades evidentes de sus funcionarios, de la Patria Contratista histórica, de los Niembro y los Melconian, no puede horrorizarse de los López. No es creíble.
La incomprensión también se verifica en la nula capacidad para advertir que detrás de los bolsos de López y el monasterio hay una narrativa diseñada en usinas de inteligencia que despliegan operaciones de acción psicológica sobre la población, que también los afecta como dirigentes, hasta el más insensato disciplinamiento. López es un ladrón, pero podrían preguntarse, al menos, para quién trabaja hoy. O para quién comenzó a hacerlo después del 10 de diciembre. Si alguna vez le creyeron a Cristina Kirchner cuando denunció que a Alberto Nisman lo indujeron a matarse servicios de inteligencia que buscaban perjudicar al gobierno anterior en medio de una guerra geopolítica, ¿cómo es posible que no se cuestionen ahora qué hacen esos mismos servicios de inteligencia operados ya abiertamente por el macrismo?
La espectacularidad del caso de General Rodríguez, los bolsos, el fusil, la cocaína, el caso y el chaleco antibalas, a lo que debe sumarse a una abogada mediática que va al programa de Tinelli, parecen todos datos sacados grotescos y obscenos de una película guionada. Todavía más sorprendente cuando se lee una nota de Clarín del 26 de octubre de 1999, firmada por Ernesto Martelli, bajo el título “La vida te da sorpresas”, donde la abogada en cuestión, Fernanda Irene Herrera, es presentada como candidata a vicepresidenta de la Alianza Social Cristiana, cuyo competidor a la presidencia era el empresario Juan Ricardo Mussa. Allí, Herrera cuenta que su hermano era diputado del Modín de Aldo Rico.
INFOBAIRES 24

0 COMENTARIOS:

Publicar un comentario en la entrada

SE PUEDE OPINAR SIN AGRAVIAR. MAIL A EDITOR@LANUEVACOMUNA.COM
ALFREDO BARROS

________________________________    

Google+ FANATICOS