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9 de junio de 2016

BRASCHETTI: "SE VIVE EL MISMO NIVEL DE REVANCHISMO QUE EN 1955"


A seis décadas de los fusilamientos de José León Suárez, el historiador analizó las continuidades entre el modelo de Macri y el de la Revolución Libertadora
Hace 60 años, el 9 de junio de 1956, un grupo de militares de grado medio y alto iniciaban un camino sin retorno. Encabezados por el general Juan José Valle, habían decidido enfrentar a la Revolución Libertadora de los dictadores Pedro Eugenio Aramburu e Isaac Rojas. Los sublevados querían frenar el proceso de desperonización y proscripción que se había iniciado el 16 de septiembre de 1955 con el Golpe de Estado contra el Gobierno democrático de Juan Domingo Perón.
El intento terminó de la peor manera. Aramburu y Rojas aplicaron la ley marcial y fusilaron a los líderes rebeldes, a unos quince uniformados que se habían plegado y a una veintena de civiles que habían respondido al llamado. Años más tarde, Rodolfo Walsh investigará los hechos y dará cuenta de la ilegalidad de las ejecuciones, relatando de manera dramática la serie de ejecuciones que tuvieron lugar en un basural de José León Suárez, partido de San Martín.
El sociólogo, investigador, archivista, compilador e historiador del peronismo, Roberto Baschetti, aseguró que “esto fue un genocidio contra el pueblo peronista, perpetrado por señores feudales y por gorilas”. Además, analizó el “nivel de revanchismo” del administración de Macri, similar al de aquella fecha.

Mucho se ha escrito sobre los fusilamientos de junio de 1956 pero hoy, a 60 años, ¿qué es lo que merecer ser traído al presente, qué interpretación se les pude dar?
Sí, lo importante es recordar los motivos por los que tomaron esa acción punitiva con sangre. No basta con recordar que los fusilamientos fueron aberrantes desde el punto de vista jurídico. No alcanza con recordar el espanto que produjeron. No es suficiente tampoco destacar el coraje para enfrentar la muerte que tuvo el general (Juan José) Valle. Esto fue un genocidio contra el pueblo peronista, perpetrado por señores feudales y por gorilas. Con estos fusilamientos querían volver a la Argentina de la Década Infame.

¿Por eso tanto violencia?
Para hacer posible esa regresión histórica, de un Estado de todos a la Década Infame, era imprescindible escarmentar al común de la gente, que obviamente seguía siendo peronista. Para el “contrera”, como decía Discépolo, había una situación anómala en la república que había que modificar, una república que para ellos era el lugar para hacer negocios a expensas del pueblo. En un primer momento, su pensamiento lineal les indicaba que si derrocaban a Perón se iban a terminar sus prebendas –sidra, pan dulce, máquinas de coser, pelotas de fútbol-, que el Movimiento se disolvería y que el Viejo sería un mal recuerdo.

Pero eso no pasó…
Claro, el desarrollo de los hechos les demostró que después del año 55 el pueblo seguía siendo peronista, pero no por arte de magia sino porque con Perón habían tenido acceso, por primera vez, a trabajo, salud, educación y bienestar, a sentirse dignos y protagonistas de su presente. La única manera para todo era con un hecho de sangre masivo.

¿Fue solamente un alzamiento militar?
Fue una sublevación amplia, de militares y civiles. Hasta ese momento los que llevaban las armas eran los militares y los sectores civiles se adaptaban. Después los civiles se irán dando cuenta era mejor no depender de nadie y tener una conducción política. Cuando cae Perón, los militares que se levantaron en 1956 habían sido dados de baja y tomado prisioneros en un buque. Ellos pretendían hacer caer al régimen, llamar a elecciones, donde se descontaba el regreso al poder del General.

Después de “La Fusiladora”, ¿ese episodio qué lugar pasó a tener dentro del peronismo?
La reacción por parte del pueblo fue muy grande y muy amplia. La prueba está que las primeras represiones de los gorilas y después de Arturo Frondizi fueron contra las marchas del silencio en repudio a los fusilamientos del 56. Eran del silencio por la prohibición de nombrar a Perón y al Partido Justicialista.

Usted dice que la violencia y persecución llegan para ponerle freno a un gobierno que había generado cambios profundos como el de Perón. A pesar de las seis décadas s de diferencia, es muy difícil no pensar en lo que sucede ahora…Exacto. Hoy hay otro contexto histórico y, lógicamente, no pueden recurrir a las armas aunque quisieran. Pero si uno se toma el trabajo de leer lo que decían los impulsores del Golpe de 1955, en lo que respecta a la cuestión política, económica y social, no hay ninguna diferencia. Es más, se refieren a sus enemigos históricos de la misma manera y ya no se puede hablar de causalidad sino de otros actores defendiendo los mismos intereses.

En ese momento hubo una revancha, ¿hoy también?El nivel de revanchismo político es el mismo. Todo lo que antes era peronismo ahora puede ser kirchnerismo. Se ve, está latente. Sino por qué le revisaban los Facebook a los empleados cuando llegaron, para saber qué hacían, que pensaban, para saber si eran militantes o no. Una barbaridad.

FUENTE: Diario Contexto


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ALFREDO BARROS

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