______________________________________

17 de abril de 2016

OPINION: "LOS FUEROS DEL PUEBLO" por MARIA JOSE SANCHEZ


"No cambiamos, no abdicamos, no retrocedemos. Estamos acá, como siempre. Como nunca."
Escribo después. Tarde, quizá. Pero siempre necesito escribir luego de ciertas experiencias y sensaciones. A veces la perspectiva que ofrecen los días, al transcurrir, resulta necesaria para acomodar emociones e ideas.
Es que pude viajar, de madrugada, y estar en la mañana del 13 de abril muy cerquita de las puertas del famoso edificio ubicado en Comodoro Py. Llovía, eso ya lo saben. No nos importó nada, eso también lo tienen claro.
Fuimos cientos de miles, allí, bajo el agua que no cesaba, esperando la palabra de quien nos ha representado mejor, de quien gobernó por y para nosotros: Cristina no nos dejaría con las ganas y hablaría, como hace un tiempo no hacía, poniendo blancos sobre negros, llamando a las cosas por su nombre y haciendo uso de esa oratoria que Macri nos enseñó a extrañar.
El actual presidente nos enseñó a extrañar otras cosas, más complejas, que duelen más que saber que quien ahora nos gobierna no puede hilvanar dos frases seguidas sin quedar en vergüenza: ahora miles de argentinos extrañan sus puestos de trabajo, millones extrañan comer carne más seguido, poder pagar las cuentas, poder acceder a un Procrear, poder tener una computadora para estudiar, ser vanguardia en la industria satelital y energética, tener lo mínimo indispensable cuando nace un bebé.
Y si, la lluvia no paraba, teníamos los pies empapados, sumergidos en charcos fríos que salpicaban a los costados en cada salto, en cada grito, en cada canción. Es que nosotros protegemos la alegría como un bien preciado, y la sacamos a pasear sin importar lo que el clima tenga para ofrecernos. Y es justamente la alegría de militar, de hacer por el otro, la que nos llevó hasta Comodoro Py, a cada plaza llena, a cada barrio, a cada sindicato, a cada club, a cada ONG y a todos los lugares desde donde aprendimos a construir y resistir.
Quienes participamos en política desde antes de la llegada del kirchnerismo como movimiento nacional al país, sabíamos cómo era estar del otro lado, no nos olvidamos nunca como ser opositores. Pasa que ahora somos millones de opositores organizados, preparándonos para volver.
Ella no buscó cargos, ni fueros. Se preparó para el odio de proporciones bíblicas que iba a intentar avasallarla. Y aguantó. Porque el odio también está organizado y se transmite por esa otra cadena nacional desde hace años. Y un día, un juez la citó en una causa traída de los pelos, sin sustentos legales, sólo armada desde la política que no queremos, buscando sacarla de una cancha en la que ella siempre jugará de local. Y ahí fuimos, como les conté. Y la escuchamos. Y nos hinchamos como galletita en el agua. Contentos. Emparchados. Escuchando como del otro lado como hablan de nuestra muerte cada vez que pueden, mientras nosotros les regalamos velorios cada vez más grandes.
Bonadío nos dio el lápiz y el papel sin querer, pero nosotros seguimos escribiendo la historia. Porque se puede engañar a muchos, a una mayoría circunstancial, pero en algún momento la realidad se impone, te arranca el velo oscuro que no te la deja ver de frente y te impulsa a comprender que no te mentía el que te avisaba lo que iba a pasar, sino el que te gobierna ahora y te empuja, insensible, al vacío doloroso de la desocupación, del hambre, la desesperación, y te dice que hace eso por vos, porque es necesario sincerarse para ingresar a un mundo de locos.
Y ella tiene los fueros que le damos nosotros, que estamos ahí por ella, sí, pero por nosotros también. Por cada despedido, por cada panza vacía, por cada expulsado de este sistema que no tiene nada de nuevo aunque se llame neoliberal.
Firmes. Sólo sabemos ir hacia adelante. Nuestros brazos no se cansarán jamás de sostener estas banderas. Nunca vamos a aflojar, siempre vamos a amar, siempre vamos a buscar que el otro viva mejor, siempre vamos a chorrear grasa militante por los cuatro costados. Total, qué importa que nos escupan rencor en la cara, si el amor que sentimos no tiene techo, no tiene cura. Si el amor vence, no tenemos que temer nada ni a nadie. Si nuestras certezas son acciones, si nuestra forma de vida es ésta. No cambiamos, no abdicamos, no retrocedemos. Estamos acá, como siempre. Como nunca.

FUENTE: 24 Baires

0 COMENTARIOS:

Publicar un comentario en la entrada

SE PUEDE OPINAR SIN AGRAVIAR. MAIL A EDITOR@LANUEVACOMUNA.COM
ALFREDO BARROS

________________________________    

Google+ FANATICOS