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19 de abril de 2016

CUIDAR A LOS HIJOS DE UNOS PIBES QUE LO DIERON TODO: LA HISTORIA DE "LA GUARDERIA" MONTONERA



"La guardería": el otro lado de la contraofensiva montonera
"Los testimonios no racionalizan desde el presente sino que muestran lo que ellos sintieron en ese momento, desde una óptica infantil"
A mediados de 1979 volvieron a Argentina en forma clandestina grupos de militantes montoneros exiliados para poner en marcha la “contraofensiva”, una serie de acciones que apuntaban a golpear puntos vitales del sistema. En ese contexto surge la guardería montonera, una casa de La Habana donde crecieron más de treinta niños al cuidado de militantes de la organización mientras sus padres regresaban al país para luchar contra los militares.
Virginia Croatto, directora de La guardería, reconstruye la experiencia de esos chicos, hoy hombres y mujeres, que pasaron por la casa entre 1979 y 1983. Y lo hace desde una perspectiva diferente a la de los documentales convencionales.
A los testimonios de algunos protagonistas se suma un cuidadoso montaje con material de archivo, fotografías, dibujos con bellas animaciones, grabaciones hechas en cassette con conversaciones o canciones infantiles, cartas de los padres hablándoles de sus ideales, del mundo más justo por el cual luchan y de que esa militancia es el mejor legado que les dejan.

“Ahora mi mamá está desaparecida como la tuya”
Virginia Croatto eligió contar sin juzgar ese mundo tan particular, de niños dejados por padres que parten a la lucha, que les prometen volver, pero no les ocultan los riesgos. De hecho, muchos no lograron sobrevivir a la “contraofensiva”. En la primera oleada de 1979 cayeron unos 40 militantes. En la segunda, la mayoría de los cuadros ni siquiera logró ingresar al país. Los estaban esperando en la frontera. Y los que pudieron entrar, fueron capturados poco después.
La muerte para los niños era parte de su experiencia vital y se expresaba con “aparente” naturalidad. Incluso, algunos de ellos ya eran huérfanos, como la propia Virginia. Su padre, Armando Croatto, había muerto en un enfrentamiento junto a otro jefe montonero, Horacio Mendizábal, el 19 de septiembre de 1979, en Munro.
La película no se adentra en el debate sobre la lucha armada, pero no la elude ni niega la controversia sobre los sentimientos que generaron en los hijos. La vuelta a la Argentina a partir de 1983 implicó, por parte de los sobrevivientes, asumir la derrota, y, para los chicos, la tristeza de volver a un país que no era como les habían contado; un país en el que se los condenaba a ocultar su pasado y su historia, donde no podían hablar abiertamente de sus padres ni de su lucha.
La película termina con el encuentro de esos niños, ya padres y madres, con sus hijos, a los que llevan a todas partes con ellos. Los días en que “todo el tiempo estaba eso de felicidad y tristeza” parecen disiparse.
FUENTE: notas.org.ar  / Fabiana Montenegro

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