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28 de marzo de 2016

EN EL PAIS "GARANTE DE LOS DDHH" LA MATERNIDAD REMUNERADA NO FORMA PARTE DEL "SUEÑO AMERICANO"


"El coloso del norte no contempla la más mínima protección a favor de la madre trabajadora"

Estados Unidos se muestra como un país garante de los derechos humanos, a tal punto que certifica a otros países del continente sobre su cumplimiento en esta materia para la entrega de recursos y subsidios. Cabe entonces indagar cómo atiende este país algunos derechos, como por ejemplo el derecho al permiso de maternidad.
Los derechos de las trabajadoras: una asignatura pendiente en Estados Unidos
La primera afirmación del feminismo norteamericano se considera la Declaración de Seneca Falls de 1848, siendo así que la lucha por los derechos de las mujeres comenzó hace más de un siglo en este país. De esta manera se podría pensar, por ejemplo, que el derecho a una maternidad protegida, un importante condicionante para la mujer a la hora de acceder al mercado laboral, estaría cubierto en Estados Unidos. Pero no es así.
A pesar de sus reivindicaciones en materia de derechos humanos, contar con un movimiento feminista aparentemente fuerte, una larga trayectoría de lucha por los derechos de las mujeres, y un gran poder económico, el coloso del norte no contempla la más mínima protección a favor de la madre trabajadora –antes y después del parto– así como de la niñez, con ocasión de la maternidad, pues no consagra como derecho el permiso de maternidad remunerada, incumpliendo así con los postulados propios de la protección del derecho humano a la maternidad.
La Protección de la Maternidad
La protección de la maternidad se entiende como: “el reconocimiento de prestaciones específicas a la madre gestante que tendrán repercusiones sobre la criatura que está por nacer y la familia. Esta asistencia involucra atención en salud durante el período de gestación y el otorgamiento de auxilios económicos –permiso de maternidad- con posterioridad al parto, con el fin de garantizar la recuperación de la mujer e igualmente su sostenimiento y el de su hijo recién nacido”.
De acuerdo a la Declaración Universal de los Derechos Humanos y a la la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), el amparo de la maternidad es un derecho fundamental de la mujer y del menor que está por nacer, e inclusive de la familia. De hecho, el Pacto Internacional de Derechos, Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC), constriñe a los Estados a “conceder especial protección a las madres durante un periodo de tiempo razonable antes y después del parto” así como a garantizar permisos pagados de maternidad. De acuerdo a la OIT, la protección de las trabajadoras durante el embarazo y después del parto debería cubrir un permiso mínimo de al menos 12 semanas.

La desprotección de la maternidad en Estados Unidos

Anteriormente, en el país norteamericano el derecho al permiso de maternidad dependía de los acuerdos concluidos en la empresa y de las leyes o reglamentos adoptados en ciertos Estados. Hoy por hoy, el derecho a un permiso facultativo (no obligatorio) y no remunerado de 12 semanas de duración por razones familiares o médicas, está reconocido a nivel federal, con ciertas garantías de reincorporación siempre y cuando la trabajadora haya trabajado más de 12 meses para la empresa en cuestión.
Por tanto, a pesar del consenso internacional sobre la protección que desde el Estado se debe decretar a favor de la maternidad, en Estados Unidos el permiso de maternidad no es obligatorio ni está remunerado, poniendo así en cuestión su rol como garante de los derechos humanos de sus ciudadanas.
A través de esta legislación laboral, Estados Unidos fomenta así la discriminación hacia las mujeres en materia de trabajo, pues la ausencia de protección de la maternidad se traduce en pérdidas económicas para la mujer al quedarse embarazada; tales como: la reducción de la antigüedad en el empleo, la cuantía de la pensión, los días de vacaciones anuales pagadas etc. Y además, desatiende la igualdad entre los géneros, la garantía de los derechos de la madre y la protección de los derechos de las niñas y de los niños recién nacidos.
Dadas estas circunstancias, podría decirse que el país norteaméricano se situa al nivel de países como Swazilandia, Lesotho, Papua o Liberia, en cuanto al cumplimiento de derechos humanos como la protección a la maternidad.
A pesar de que en Estados Unidos son miles los discursos que se cimentan en “el sueño americano” sobre los valores familiares a través de la televisión, la política, el cine, la educación etc., la desprotección total de la mujer embarazada en el trabajo, no parece ser un tema de interés para los políticos del país, y la sociedad en su conjunto, ha aceptado perder el derecho al permiso de maternidad para privilegiar intereses económicos de los empresarios.
Por tanto, si hay algo por encima del sueño americano de una gran familia feliz y acomodada, son los beneficios de las grandes industrias. 

FUENTE: unitedexplanations.org

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ALFREDO BARROS

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