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15 de marzo de 2016

ALERTAN SOBRE RIESGOS DE ESPIONAJE: MACRI ANUNCIO QUE USARA UNA HERRAMIENTA DE FACEBOOK EN OFICINAS DEL ESTADO


"Que toda tu comunicación estatal pase por una empresa de otro país es una locura. Las agencias de seguridad de EEUU aplauden"

Cuando en enero de 2016 el flamante presidente Mauricio Macri regresó de su gira por Davos, nos enteramos de que había mantenido uno de los encuentros más polémicos con Sheryl Sandberg, la número dos de Facebook, no por la red en sí misma, sino por el anuncio de lo que negoció en esa reunión. La Argentina, dijo, usaría la herramienta Facebook at Work (FaW) como la nave insignia del proyecto de modernización del Estado. “Nuestro país se convertiría en el primer consumidor de ese producto de Facebook que es un Estado”, nos explica Vladimir Di Fiore Prieto, experto informático. El uso del software iniciaría como prueba piloto en el Ministerio de Modernización, creado este año.
Facebook, junto a Google, son las caras visibles de las nuevas tecnologías en red. El crecimiento imparable que tuvieron en los inicios del siglo XXI parece haberse desacelerado. Facebook en particular busca nuevos mercados, una vez agotado el empuje que podía darle la red social para particulares. Su producto FaW es uno más de los que existen para interacción laboral, que se han puesto de moda dentro del ambiente corporativo en los últimos años, como Yammer o Skype for Business de Microsoft. La empresa de Mark Zuckerberg tiene la enorme ventaja de la fama de su red social, la más usada del mundo. FaW va a proveer a los usuarios de chats, llamadas telefónicas por Internet, la posibilidad de compartir archivos y otras funcionalidades para aumentar la productividad. Nada de esto parece realmente moderno: todas estas herramientas existen actualmente en la mayor parte de las oficinas del Estado, sin la cuota de frivolidad que Facebook parece llevar consigo.
Sin embargo, esta no es la principal crítica que se le hace a la aplicación, mucho mayor es el riesgo involucrado en abandonar el concepto de soberanía digital. Actualmente, la mayor parte de la información estatal se encuentra alojada en servidores alojados en el país, bajo normas de seguridad estrictas. Las computadoras que usan los funcionarios públicos se comunican por redes cerradas y protegidas. Acceder a estos datos no es trivial, especialmente para un agente extranjero. Por su parte, FaW implementa sus propios estándares de seguridad, pero el producto ha sido pensado para el uso de corporaciones privadas, con otro impacto a nivel de filtraciones de datos. “Nuestro país se había sumado a una iniciativa de la Unasur para tener un anillo de fibra óptica propio, para que las comunicaciones no pasen por Miami, y de repente ahora nos dirigimos a un proyecto donde vamos a alojar toda la información en Miami. Con lo cual, las agencias de seguridad de Estados Unidos aplauden - afirma Di Fiore Prieto-. Que pase toda tu comunicación estatal por una empresa de otro país y que se aloje en servidores en ese país es una locura"
Si bien la herramienta no va a reemplazar las bases de datos en servidores locales, la información que va a circular por ella es también sensible y de interés nacional. Datos previsionales, información fiscal de particulares, evaluación de licitaciones, mucho material que es crucial que se maneje dentro de sistemas seguros.
Aunque las iniciativas como Open Data critican la poca publicación de la información estatal, FaW tampoco implica transparencia: los datos van a ser accesibles solo para la corporación que da el servicio, no a todo el público. Aun peor: dado que los servidores van a estar alojados en Estados Unidos, todo acuerdo se va a regir por las leyes y jueces locales, que podrán priorizar el interés de potencias extranjeras sobre el nuestro. Los documentos liberados por Edward Snowden en 2013 acusan a Facebook de participar del programa de espionaje PRISM, de la agencia de seguridad norteamericana NSA.
Asimismo, el hecho de usar una herramienta propietaria, con estándares cerrados, complica la situación a futuro. Facebook podrá licitar para desarrollar nuevos productos, pero al no compartir cómo funcionan sus redes, tiene una ventaja injusta con cualquier otro proveedor.
Si a esto agregamos que la Argentina posee las capacidades tecnológicas para desarrollar cualquier sistema de información estatal que se requiera –usando estándares abiertos y públicos y a una fracción del precio que Facebook podría ofrecer–, la decisión de Macri parece, para los expertos, tener mucho más que ver con su deseo de agradar a las corporaciones extranjeras y los capitales especulativos que con mejorar el funcionamiento del Estado.

FUENTE: La Hilacha

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ALFREDO BARROS

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